Prólogo de la ópera Mefistófeles de Arrigo Boito – Samuel Ramey

PRÓLOGO DE LA ÓPERA MEFISTÓFELES DE ARRIGO BOITO – SAMUEL RAMEY

Mefistófeles

 

Hoy vamos a hablar de esta ópera, Mefistófeles de Arrigo Boito. Concretamente podremos escuchar el largo Prólogo con la voz de Samuel Ramey.

Pero antes hablemos algo del compositor.

 

Arrigo Boito

Arrigo Boito (Padua, 24 de febrero de 1842 – Milán, 10 de junio de 1918), poeta, narrador y refinado compositor italiano, conocido sobre todo por sus libretos. De momento nos paramos aquí porque Boito fue el libretista de diecisiete óperas. Para dos, Mefistófeles y Nerone compuso también la música. Destacan los libretos de La Gioconda (1876) de Ponchielli, Simon Boccanegra (1881) de Verdi. Para éste compositor escribió también los libertos de Otello (1887) y Falstaff (1893).

Pues bien, en medio de todo este trabajo como libretista, Boito escribió una ópera monumental en 1868: Mefistófeles.

Se trata de una obra maestra. Tal vez, por sacarle algún defecto, podríamos decir que es excesivamente larga (olvidemos por un momento a Wagner, de acuerdo?), dificil de montar y aún más dificil de cantar.

Boito en Europa

Estudia violín, piano y composición en el Conservatorio de Milán, desde 1854. Terminados sus estudios, parte con Franco Faccio a París donde entra en contacto con Gioacchino Rossini. Visita después Polonia, Alemania, Bélgica e Inglaterra.

De regreso a Milán, después de un período en el que trabaja en varios oficios, en 1862 escribe la letra del Himno de las Naciones, que es luego musicalizado por Giuseppe Verdi para la Exposición Universal de Londres.

En la década de 1860, Wagner ya había estrenado algunas de sus obras maestras. Boito volvió fascinado por esa música.

Fue considerado un escritor scapigliati. El movimiento literario y artístico Scapigliatura (‘libertinaje’) se desarrolló tras la proclamación del reino de Italia (1861) sobre todo en el norte, y en particular en Milán, capital del mundo editorial y del periodismo. Los scapigliati adoptaron posiciones bastante críticas frente a la literatura y la cultura italianas de su tiempo, admirando sobre todo a autores extranjeros como Baudelaire, Gautier, Heine, Hoffmann, Jean Paul y Poe: una predilección que determinó un positivo efecto de apertura y rejuvenecimiento de la cultura literaria italiana.

 

La gran ópera de Boito: Mefistófeles

En lo esencial, la primera parte de Mefistófeles, se corresponde bastante a la trama que Charles Gounod había tratado en su ópera Faust. Sin embargo Boito quiso ir más allá, y se fue la la fuente. Se fue a Goethe.

La ópera no se centra en el personaje de Faust, ni en el de Margarita. El foco se pone en Mefistófeles. Y este se ha convertido con el paso del tiempo en un rol ambicionado por los grandes bajos de la historia de la ópera.

El Prólogo de Mefistófeles

Esta primera parte nos sitúa en el cielo. Tras el preludio, resuenan los coros de la primera falange celeste que cantan un himno al Señor (Ave Signor degli angeli e santi). Aparace Mefistófeles (Ave Signor, perdona se il mio gergo), que desafía al Creador, afirmando además que puede tentar al viejo Faust. El Chorus Mysticus, consiente y Mefistófeles está segurísimo de su victoria. Sale a continuación de escena y aparecen los cherubines, quienes junto a los penitentes, a las falanges celestes y todo el paraíso, rinden alabanza al Señor por medio de un grandioso coro.

Esto es basicamente lo que vamos a oir en la voz de Samuel Ramey como Mefistófeles y el Coro y Orquesta de la San Francisco Opera. Dirige Maurizio Arena.

A quien le gusten los grandes coros, va a disfrutar.

 

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