Mozart viajaba mucho de niño, de niño prodigio claro, y esto le permitió conocer a músicos ya consagrados, cosa que le gustaba muchísimo.
En una ocasión a los ocho años viajó a Londres, donde conoció al hijo menor de Johann Sebastian Bach, J.C. Bach, que rondaba los treinta años y era ya un compositor de fama. Hicieron buenas migas y estuvieron juntos en una reunión que contaba con la presencia del rey y la reina de Inglaterra. El caso fué que, J.C. Bach sentó a Mozart sobre sus rodillas y se pusieron a jugar.
Jugaron a un juego que consistía en ir improvisando una pieza en la que uno continuaba en el punto que el otro la había dejado. Así estuvieron dos horas, disfrutando de lo lindo.
Disfrutemos ahora nosotros con estas muestras del arte de ambos
En primer lugar, un fragmento del primer movimiento de la Sinfonía en Re mayor op.18 nº 6 de J.C.Bach
Ahora le toca el turno a Mozart
Concierto para piano y orquesta nº 23, I movimiento. V.Horowitz
Concierto para piano y orquesta nº 23, II movimiento. V.Horowitz
Concierto para piano y orquesta nº 23, III movimiento. V.Horowitz
