Una copia de la paritura de la monumental obra de Johann Sebastian Bach, La Pasión según San Mateo, cayó en manos de un joven e inquieto Mendelssohn, el cual al leerla sintió un deseo irrefrenable de estrenarla. Consiguó hacerlo el 11 de marzo de 1829. No tuvo demasiado tiempo para ensayos, así que tal vez por eso había cierto desconcierto en el teatro, y ocurrió lo que ocurrió.
Al subir al podio de director, con el público y los músicos expectantes y bajar la mirada hacia la partitura se dió cuenta de que por error las hojas que tenía frente a sus ojos no eran las de la Pasión según San Mateo.
Mendelssohn no se echó atrás y alzó sus manos y comenzó a dirigir toda la obra de memoria, cuidando eso sí, de ir pasando las hojas, para no levantar sospechas entre la orquesta.
Buena memoria, gran talento y una sangre fría a prueba de bomba es lo que demostró Felix Mendelssohn.
Cualquier excusa es buena, incluso esta chafardería, para escuchar un poco de la obra maestra de Bach.
