
La Misa Solemnis en Re mayor op.123 provocó no pocos problemas a Beethoven. La obra fue estrenada parcialmente junto con la Novena sinfonía. La Versión Definitiva sólo sería conocida por completo después de su muerte.
Esta obra no es muy interpretada en directo ya que su dificultad para los cantantes del coro es extrema. Algunos críticos pensaron que esta partitura pone de manifiesto que Beethoven no sabía componer para coro, ya que en esta obra extremaba los registros y lo esforzaba en exceso hasta el punto de la extenuación, al punto de que algunos críticos de la época afirmaron que la Misa exhibía sonidos ‘herejes’ y no aptos para una Misa. Otros piensan que por el contrario incluso la capacidad de la voz humana ponía límites al talento creativo de este genio. Esta obra fue estrenada parcialmente el día del estreno de la 9ª sinfonía, y, parece estar, de forma completa en 1830. Los derechos de la obra fueron adquiridos por 600 florines, y años después casi 200 editores solicitaron copias de la misma por 50 ducados cada una.
Por el contrario, críticos modernos afirman que la Misa Solemnis lleva todo el peso de su nombre, ya que se la considera una obra verdaderamente ‘Solemne’, se ha llegado a considerar que esta obra es la mejor Misa jamás creada, alcanzando actitudes que no se usaron nunca antes en una Misa, y abrazando sonidos que son realmente celestiales, potentes y sacratísimos.
Podemos ver la interpretación de la Misa Solemnis en Re mayor op. 123 de Ludwig van Beethoven por el siguiente reparto:
Soile Isokoski, soprano
Birgit Remmert, mezzo-soprano
Jonas Kaufmann, tenor
Franz-Josef Selig, bass
Director: Antoni Ros-Marbà
Orquesta Sinfónica y Coro del Gran Teatre del Liceu
Kyrie
Gloria
Credo
Sanctus
Agnus Dei