Berlioz – Marcha Húngara

En 1846, en una fiesta en Viena, un músico amateur le dijo a Berlioz que si quería conquistar los corazones húngaros, debía tocar música húngara. Le dió a Berlioz una partitura de la Marcha de Rákóczi. Berlioz hizo un arreglo de la marcha para orquesta y la dirigió bajo el título de “Marche Hongroise” (Marcha Húngara) en un concierto que dió en Pest. «La Marcha Húngara» fué un éxito rotundo. Berlioz más tarde escribiría en sus memorias: “La sala comenzó a fermentar con un ruido indescriptible… gritos y golpes llenaron el salón; la emoción concentrada de todas aquellas almas excitadas explotó con un énfasis que me dio un escalofrío de terror, me pareció sentir que mis cabellos se ponían de punta…” Berlioz tuvo que interrumpir la presentación: “el temporal de la orquesta no podía competir con aquella imparable erupción volcánica”.

La Marcha Húngara tuvo tanto éxito que Berlioz decidió incorporarla a La Damnation de Faust. Ubicó la primera parte del drama en Hungría, en vez de situarla en el escritorio de Fausto, lugar en donde Goethe había situado su primera escena.

Zubin Mehta dirige «La Marcha Húngara» en un concierto en Los Angeles (1994)