El libreto no es más (ni menos) que el texto de una ópera. Viene del italiano «libretto» o librito. Quien escribe un libreto es un libretista. Siempre que hablamos de una ópera nos referimos a tal o cual ópera de tal o cual músico, hoy no. Hoy vamos a dejar de lado a los compositores para hablar de sus compañeros de fatigas y glórias: los libretistas. En la historia de la ópera destacan tres nombres sobre otros muchos. Lorenzo da Ponte, Arrigo Boito y Hugo von Hofmannsthal. Vamos con el primero. Lorenzo da Ponte (1749-1838), tuvo una vida de lo más peculiar e interesante. Da Ponte fue un clérigo de Venecia, que tuvo amores con una mujer casada y de esa unión nació un hijo. Expulsado de Venecia,se fue a Viena donde falsificó una carta de presentación haciéndose pasar por libretista. Tuvo varios amoríos con cantantes de ópera. Establecido en Londres no hizo otra cosa que endeudarse hasta el punto de tener que emigrar a América. Viajó hasta Nueva York y montó una tienda de ultramarinos además de crear el Departamento de Italiano de la Universidad de Columbia, curiosa combinación de actividades. Lorenzo da Ponte ya no se movió de allí y murio en Nueva York y está enterrado en Queens.
¡Ah, si! Fue el libretista de Mozart en Don Giovanni, Le nozze di Figaro y Così fan tutte, que no se nos olvide este detalle.
Escuchemos a Kiri Te Kanawa en el aria «A chi mi dice mai» de Don Giovanni, de Lorenzo da Ponte. Música de W.A. Mozart.
El segundo, es Arrigo Boito, que además fue compositor de su ópera Mefistófeles. Fue el que puso la letra para la música de Verdi, en Otello y Falstaff, las dos últimas composiciones de éste último. Plácido Domingo es Otello. «Dio! mi potevi scagliar» de Arrigo Boito, música de Giuseppe Verdi
Y finalmente, Hugo von Hofmannsthal, que colaboró cerca de veinticinco años con Richard Strauss, pero se trataron poquísimo personalmente, y mantuvieron siempre una distancia en su trato. En su correspondencia se pueden ver muchos ejemplos de esa frialdad en el trato, frases como «Esto me parece odioso» o bien «Sus ideas son un disparate…» y otras lindezas. Sin embargo, su colaboración nos dejó óperas maravillosas como Der Rosenkavalier y Ariadne auf Naxos.
Veamos la presentación de la rosa de «Der Rosenkavalier», con Anne Sophie von Otter como Octavian y Barbara Boney
como Sophie. Música de Richard Strauss.
