La traviata, como todo el mundo sabe, es de Giuseppe Verdi, pero si en los últimos tiempos ha habido un director de escena que haya podido distinguirse de los otros hasta el punto de poder decir La traviata de Willy Decker, no es otro que este director de teatro alemán.
La ya famosa produción de La traviata de Willy Decker vió la luz por primera vez en el Festival de Salzburgo del año 2005, teniendo como protagonistas a la pareja de moda en la ópera de hace unos años: Anna Netrebko y Rolando Villazón.
La puesta en escena era tan rompedora y original que sorprendió a todos, y a nadie dejó indiferente, porque además era una muestra de una creatividad de la que muchos otros directores de escena que quieren impactar, adolecen.
En su presentación el mismo Willy Decker hablaba así de su Traviata: No he querido recargar la ópera con efectos inusuales y supérfluos. Se trata de concentrarse, de focalizar sobre la psicología de los personajes, y quitar todo aquello que no fuera necesario.
Recordemos, por ejemplo, que en el acto II, durante lo que había sido hasta entonces el monólogo de Alfredo, en el que manifestaba lo feliz que era al lado de su amada Violetta, Decker incluye la novedad de hacer que la propia protagonista esté presente cuando Alfredo canta toda su parte. Esto le da una nueva dimensión, porque además el protagonista hace gala de ironía, buen humor, y la explosividad propia de un amor en plena efervescencia. Ese momento se convierte en un juego entre los dos enamorados.
En la versión de La traviata de Willy Decker, el coro y los amigos de Violetta Valery se convierten en unos seres anónimos: vestidos todos de la misma forma, con máscaras en algunos momentos, lo que ayuda a centrar la atención en los personajes principales, que se mueven en un escenario único de forma semicircular, en el que no hay más decorado que unos sofás que en el segundo acto se cubren de unas telas con unas flores tan exhuberantes como el amor de los protagonistas. Tras ese momento de explosividad, la realidad cruel del fatal destino que espera a Violetta se vuelve a hacer presente: el espaci se queda nuevamente vacío y un enorme reloj marca el tiempo que pasa de manera inexorable acercando a Violetta a su fin. Vuelve a estar presente la figura del doctor Grenville-Muerte, como testigo mudo de la vida que se le escapa a Violetta sin poder hacer nada para cambiar su suerte.
Oigamos lo que Willy Decker cuenta acerca de su Traviata:
No cabe duda de que la producción de Willy Decker de La traviata estará por siempre ligada a los cantantes que fueron los que la estrenaron en Salzburgo, el año 2005, Netrebko y Villazón, y de ellos vamos a ver el monólogo, que ya es un diálogo, del acto II.
Posteriormente se han podido ver a otros intérpretes en esta misma producción, que se está convirtiendo, si es que no se ha convertido ya en un clásico.
Veamos a Marina Poplavskaya, Natalie Dessay y la mas reciente, Diana Damrau, intrepretando el rol de Violetta en la producción de Willy Decker.
En primer lugar, Marina Poplavskaya y Matthew Polenzani, en el famoso brindis. Metropolitan Opera House 2010
Natalie Dessay con Matthew Polenzani, cantan Parigi, o cara, del acto III. Metropolitan Opera House 2012
Diana Damrau ha sido la última soprano que en este año ha interpretado el rol de Violetta, con la producción de Willy Decker, ha sido también en el Metropolitan Opera House. La oiremos en È strano…Sempre libera
Pero no podemos acabar sin oir y ver a la única soprano a la que hemos visto pero que no hemos oído. Anna Netrebko interpreta Teneste la promessa…Addio del pasato.
De esta producción de Willy Decker tan sólo existe en el mercado la grabación del festival de Salzburgo de 2005, interpretada por Anna Netrebko y Rolando Villazón, que se puede adquirir pulsando sobre la imagen inferior, algo que recomendamos vivamente si es que hay alguien que todavía no haya podido disfrutar de esta producción.
