Musica y Literatura: Sonata de Vinteuil (En busca del tiempo perdido de Marcel Proust) Sonata de Cesar Franck por Christian Ferras y Pierre Barbizet


En busca del tiempo perdido de Marcel Proust es una de las entregas de novelas más importante del siglo XX. que contiene una bella e intrigante relación entre la música y la literatura. En «Por el camino de Swann«, en la segunda parte, hay una atención muy especial a la música que la describe e interpreta de forma excelente Teo Sanz en una entrada titulada El imaginario musical de Marcel Proust de la que extraigo una primera referencia a la música: «Este arte «infinito» posee la facultad de despertar en nosotros, a diferencia de otros que tienen por objeto lo finito (pintura, escultura etc ), el fondo misterioso de nuestra alma. Al igual que Mallarmé, estima que el lenguaje musical está revestido de un carácter sagrado muy difícil de expresar por medio de la literatura. No obstante, a pesar de esa dificultad, la función de la música, especialmente la experiencia intuitiva y emocional que su audición conlleva, resulta esencial en su obra.»

Y refiriéndose más concretamente a esta obra, Teo Sanz indica: «El amor de Swann y Odette está asociado a la «breve frase» de la «Sonata de Vinteuil» que se convierte en el «himno nacional» de su pasión. Este compositor es el músico por excelencia de la novela, recordemos que en la «La Prisonera”, su «Septeto» revela al narrador, en un ejercicio de la memoria involuntaria típicamente proustiano, lo conocido en lo desconocido. Swann descubre la «breve frase» del andante de «La Sonata en fa sostenido para violín y piano” en una velada dada por Madame Verdurin, y un año más tarde en una versión pianística del joven intérprete Dechambre. Esas notas tan especiales le abren «más ampliamente el alma» y le proponen «voluptuosidades particulares que nunca había imaginado antes de oírla». A partir de ese momento Swann siente que no puede prescindir de ella, aunque no sepa si volverá a escucharla ya que desconoce la obra a la que pertenece. Lo cierto es que su experiencia es totalmente emocional, intuitiva y el placer que le causa es intraducible. Al no conocer la técnica musical, tiene una experiencia estética absoluta. Swann escucha la breve frase con una impresión confusa «una de esas impresiones que tal vez son, sin embargo, las únicas puramente musicales, inextensas, enteramente originales, irreductibles a cualquier otro orden de impresiones». Mas la felicidad estética que nos ofrece el arte musical no deja de ser pasajera porque la memoria enseguida hace su aparición suministrando una transcripción que la desvirtúa. Eso le ocurre a Swann cuando imagina la extensión de la frase, su grafía o su valor expresivo: «delante de sí tenía esa cosa que ya no es música pura, que es dibujo, arquitectura, pensamiento, y que permite recordar a la música». En definitiva, Proust viene a decirnos que desde el momento en que queremos traducir la sensación musical pura a otro lenguaje, a través del pensamiento o la memoria, se pierde el carácter inefable de ese arte excepcional.
Mucho se ha hablado de los modelos que inspiraron al novelista la «breve frase» de la «Sonata de Vinteuil». Sería conveniente concluir recordando la dedicatoria que Proust escribió a Jacques Lacretelle en un ejemplar de su libro: «es la frase encantadora, pero finalmente mediocre, de una sonata para violín y piano de Saint-Saëns, músico que no me gusta». Y luego añade una lista de fuentes relacionadas con la aparición de la frase a lo largo de la novela, el «Hechizo del Viernes Santo» de Wagner, la Sonata de César Franck interpretada por Enesco «cuando el piano y el violín gimen como dos pájaros que se responden», un preludio de Lohengrin, un fragmento de Schubert o unos compases arrebatadores de una obra pianística de Fauré. Sea como fuere, en su obra la música adquiere un rango ficcional superior que nos invita a adentrarnos en una realidad distinta, una realidad invisible y verdadera que nos permite, aunque sea de manera fugaz, gozar de impresiones sine materia.

Para acompañar estas letras he optado por la sonata que más partidarios tiene de ser la «elegida». Se trata de la Sonata en la mayor para violín y piano de César Franck, interpretada por Christian Ferras y Pierre Barbizet

Christian Ferras Pierre Barbizet – Cesar Franck Sonata

Christian Ferras – Cesar Franck Violin_Sonata (Part 2)

Christian Ferras – Cesar Franck Violin Sonata (Part 3)

Christian Ferras – Cesar Franck Violin Sonata (Part 4)