Cuando todos celebran la fiesta, Raimondo anuncia que algo terrible ha pasado, y ciertamente así es. Aparece Lucía con el vestido manchado de sangre y absolutamente ida con un puñal en la mano. Ha dado muerte a su esposo y llama a Edgardo. Vamos a ser testigos de una de las escenas de locura más célebres de todos los tiempos.
El recurso musical usado aquí por Donizetti es el solo de flauta que a modo de eco, representa el alter ego de Lucia y sugiere ya de por sí, un mundo alucinado. Cuando recuerda su pasado feliz al lado de Edgardo, suena el tema principal del duo de amor del primer acto, como si de un leitmotiv se tratara.
«Spargi d’amaro pianto»
