No es fácil llegar a un estado de conexión entre el público y el artista. Muchos no logran llegar a ello nunca. Tampoco es fácil llegar a ese estado aún teniendo capacidad. Se necesita un «climax», saber crear el momento y saber interpretar. Saber «llegar». En algunos casos es sublime y la sensación que se tiene es de gran felicidad del público y del artista. Es como la apoteosis final en un concierto. Una muestra, es el aria «Meine Lippen, sie küssen so heiss» interpretado por Anna Netrebko, quien protagoniza a la sensual y atrevida Giuditta de la ópera del mismo nombre de Franz Lehár. En los videos siguientes se puede apreciar ese estado de entusiasmo y de entrega del público con la artista y de la artista con el público. Es una sensación magnífica que sólo se logra corriendo riesgos y Anna Netrebko los asume pero miren el resultado si es juzgando la respuesta de quien la presencia. Eso no se puede juzgar en frío, hay que estar allí y, allí, debe ser maravilloso.
El primer video es del concierto de Baden Baden en 2007
El siguiente es en Last Night of the Proms del mismo año
Y si quieren disfrutar algo más, vean el contraste tan espectacular e igualmente magnífico de la siguiente interpretación de Anna Netrebko en el concierto de Berlín de 2006.
Ich weiss es selber nicht,
warum man gleich von Liebe spricht,
wenn man in meiner Nähe ist,
in meine Augen schaut und meine Hände küßt.
Ich weiss es selber nicht,
warum man von dem Zauber spricht.
Denn keine widersteht,
wenn sie mich sieht, wenn sie an mir vorüber geht.
Doch wenn das rote Licht erglüht,
zur mitternächt’gen Stund’
und alle lauschen meinem Lied,
dann wird mir klar der Grund.
Meine Lippen, sie küssen so heiß,
meine Glieder sind schmiegsam und weiss.
In den Sternen, da steht es geschrieben,
du sollst küssen, du sollst lieben.
Meine Füsse, sie schweben dahin,
meine Augen, sie locken und glühn.
Und ich tanz’ wie im Rausch, denn ich weiss,
Meine Lippen, sie küssen so heiss.
Doch wenn das rote Licht erglüht,
zur mitternächt’gen Stund’
Und alle lauschen meinem Lied,
dann wird mir klar der Grund.
In meinen Adern drin,
da läuft das Blut der Tänzerin,
denn meine schöne Mutter war
des Tanzes Königin
im gold’nen Alcazar.
