AGNUS DEI DE BEETHOVEN, MISSA SOLEMNIS EN RE MAYOR, OP.123
Introducción
Beethoven se refirió en muchas ocasiones a esta Missa Solemnis como su obra más importante. Prueba de ello son las numerosos borradores que le dedicó. Escrita casi al mismo tiempo que su Novena sinfonía, pone un broche de oro a toda la producción del genial musico de Bonn.
De esta misa vamos a ver la interpretación del Agnus Dei. Correrá a cargo de Krassimira Stoyanova, soprano, Elina Garanca, mezzosoprano, Michael Schade, tenor y Franz-Josef Selig, bajo. Director: Chistian Thielemann. Staatskapelle Dresden & Semperoper Dresden.
Agnus Dei de Beethoven
Toda la Missa Solemnis es una mustra de la genialidad de Beethoven, pero este final tan dramáticoes de lo más sorprendente de toda esta pieza.
El Agnus Dei de Beethoven de esta misa es el cauce de pacificación que se quiebra dos veces por los envites de las trompetas y la percusión. Evocan amenazadores sones de guerra. El canto está dominado por un recitativo angustiado que repite incesantemente la palabra «pacem».
En el manuscrito, Beethoven anotó estas palabras sobre el verso «dona nobis pacem»: Oración y rogativa para una paz interior y exterior.
El Agnus Dei de Beethoven refleja aquí con mayor intensidad sus incertidumbres, su crisis espiritual. Incluso señaló en la partitura que el «Agnus Dei, qui tollis peccata mundi» debía cantarse «nerviosamente». Citando a Bruno Walter: «Dios es amor, pero el mundo es malvado y lleno de dolor: ese es el pensamiento último de la Missa Solemnis».
Conforme a Bruno Walter, esta es una época de excepcional gravedad en la que el compositor alemán se ve absorbido en las profundidades y abismos de su propio ser. Por eso no es de extrañar que su Missa Solemnis sea una de las obras con mayor urgencia, donde, como el mismo compositor quería, la música deja de ser absoluta y se convierte en un vehículo para expresar cualidades y preocupaciones humanas. Esas preocupaciones, en el caso del Beethoven de esos años, tienen que ver con la conciencia que cualquier ser tiene del dolor en el mundo y su contraposición con la idea cristiana de Dios como amor perfecto. El dilema religioso de Beethoven refleja la preocupación de un creyente verdadero, aunque no ortodoxo. Educado en la fe católica, nunca fue asiduo asistente de ningún templo.
