Chopin y Liszt – Anécdotas curiosas de música clásica

CHOPIN Y LISZT – ANÉCDOTAS CURIOSAS DE MÚSICA CLÁSICA

 

Chopin y Liszt

 

Introducción

Hoy vamos a contar una anécdota que igual la conocen muchos, pero también es posible que otros tantos la desconozcan. En ella se habla de dos grandes compositores y pianistas: Frédéric Chopin y Franz Liszt. Nos la cuenta un amigo de ambos, Joseph Nowakoski.

Nosotros hemos resumido la situación que narra este amigo de los compositores.

 

Chopin y Liszt, una amigable rivalidad

Que fuera amigable y cordial no impidió que la rivalidad fuera profunda. Nacidos con un año de diferencia, el polaco en 1810 y el húngaro  en 1811, nos podemos imaginar que eran como las grandes estrellas del momento en las salas de conciertos de Europa.

El piano era el denominador común y ambos arrasaban, sobre todo Liszt que era como una estrella del rock del momento, con legión de seguidores.

La anécdota

» Una noche estábamos reunidos, Franz, Frédéric y otros amigos en el salón. Frédéric se sentó al piano. Una polilla entró en una de las lámparas y la apagó. Entonces dijo: Apagad también las otras. Así lo hicimos y tocó a la luz d ela luna de una manera sorprendente y mágica durante más de una hora.

Cinco días más tarde nos volvimos a reunir. Liszt le pidió a Chopin que volviera a tocar y le susurró unas palabras al oído. Todos volvimos a apagar las luces y Chopin empezó a tocar. Agregó a la composición otras variaciones. Al final, el pianista encendió la lámapara que había sobre el piano. No era Chopin, era Liszt.

Liszt le preguntó a Chopin: Qué piensas ahora Frédéric?

Chopin respondió: Lo que piensan todos. Hasta yo pensé que era Chopin.

Liszt remató (por eso decimos que la rivalidad era profunda): Ahora ya ves que Liszt puede ser Chopin, lo que no sé es si Chopin puede ser Liszt.

 

La amistad llevada al cine

Esta relación entre ambos compositores la incluyó Charles Vidor en su película Canción inolvidable de 1945. En ella se relata la vida de Frédéric Chopin.

Está protagonizada por Cornel Wilde, Merle Oberon, Paul Muni, Stephen Bekassy.

Vamos a ver la escena en la que se narra un imaginario encuentro entre nuestros dos compositores. El propietario de la Sala Pleyel de París no confía en Chopin hasta que oye a Liszt interpretando la famosa Polonesa del primero. En la ficción todo es posible, pero la realidad es que esta relación existió verdaderamente.