UN SOSPIRO DE FRANZ LISZT – VALENTINA LISITSA, PIANO
Seis minutos de una belleza increíble es lo que nos trae Un Sospiro de Franz Liszt. Vamos a hablar de esta pieza.
Un Sospiro de Franz Liszt
Franz Liszt sabía extraer del piano toda la belleza que es capaz de proyectar este instrumento. Esto tan enorme, lo podemos ver sin embargo en una pieza muy cortita.
Un Sospiro de Franz Liszt forma parte de Trois études de concert, S 144. Fueron compuestos entre 1845 y 1849. Se publicaron en París como Trois caprices poétiques (Tres caprichos poéticos). Nos encanta este título, porque es lo que estamos buscando durante este periodo: caprichos musicales.
Los estudios no están destinados únicamente para desarrollar una técnica mejor, sino también para la interpretación en concierto. Los subtítulos italianos asociados a los estudios, Il lamento, La leggierezza, Un sospiro, no aparecían en las primeras ediciones.
El tercero de los Trois études de concert
El tercero de los Trois études de concert, Un sospiro está en re bemol mayor. Es un estudio de cruce de manos, cantando una simple melodía con manos alternas y arpeggios. Por tanto, uno de los aspectos a trabajar es la acentuación de la melodía y su fraseo utilizando ambas manos. La melodía es bastante dramática, casi impresionista, cambiando radicalmente de dinámicas.
El estudio en re bemol mayor presenta una ambiente fluido, gracias a los arpeggios, con una simple melodía flotando por encima, y escrita en un tercer pentagrama. Las notas de la melodía presentan la plica hacia abajo, si están pensadas para ser tocadas con la mano izquierda, o hacia la derecha, si pertenecen a la mano derecha. Hay tal alternancia que mientras la mano izquierda toca la armonía, la derecha interpreta la melodía y viceversa. Además Liszt escribió una pequeña cadenza en la sección intermedia.
Valentina Lisitsa interpreta Un Sospiro de Franz Liszt
Nos ha parecido que la interpretación de Valentina Lisitsa mostraba toda la belleza de la pieza además de ver su maestría al piano. Sus manos parecen volar sobre el teclado sin apenas rozarlo. Verla es tan grato como oir la música que interpreta. Y realmente, al final, lo que provoca es un suspiro de placer.

Maravilloso!!!!