ESCENAS INFANTILES DE SCHUMANN: EL POETA HABLA (HOROWITZ)
Hoy traemos una de estas piezas breves que nos acompañan este verano. Se trata de una de las partes de la obra Escenas infantiles de Schumann. Concretamente es la última pieza: El poeta habla (Der dichter spricht).
Escenas infantiles de Schumann
Escenas infantiles, también «Escenas de la infancia» y a veces «Escenas de niños» (en alemán Kinderszenen), Opus 15, de Robert Schumann, es un conjunto de trece piezas para piano escritas en 1838, inspiradas en recuerdos de infancia del autor. Schumann compuso treinta piezas para esta obra, entre las cuales seleccionó las trece que la conforman. Originalmente Schumann había titulado el conjunto como Leichte Stücke (Piezas fáciles).
Pues estas piezas que Schumann calificó de fáciles encierran una belleza y una sensibilidad que otras grandes obras no transmiten. Lo veremos en la que hemos elegido hoy.
Es curioso que la composición de esta obra tan serena coincide con un periodo tormentoso en la vida de Schumann. El padre de su amante, Clara Wieck, se negó a concederle la mano de su hija, lo que provocó un gran dolor en Schumann
Piezas de Escenas infantiles de Schumann
Los títulos de las piezas que conforman las Escenas infantiles de Schumann son los siguientes:
N.º1.–Von fremden Ländern und Menschen (Extraños países y personas).
N.º2.–Kuriose Geschichte (Un cuento divertido).
N.º3.–Hasche–Mann (El hombre del saco).
N.º4.–Bittendes Kind (El niño mimado).
N.º5.–Glückes genug (Felicidad suficiente).
N.º6.–Wichtige Begebenheit (Un acontecimiento importante).
N.º7.–Träumerei (Ensueño).
N.º8.–Am Kamin (En la chimenea).
N.º9.–Ritter vom Steckenpferd (Caballero en caballo de madera).
N.º10.–Fast zu ernst (Casi demasiado serio).
N.º11.–Fürchtenmachen (Espantoso).
N.º12.–Kind im Einschlummern (Niño adormecido).
N.º13.–Der Dichter spricht (El poeta habla).
La emoción de un maestro
Vladimir Horowitz, el grandioso pianista, se emociona con esta «pieza facil» de las Escenas de niños de Schumann. Si hubiera interpretado una de las grandes y largas sonatas para piano dudamos que su emoción hubiera sido mayor.
Nos gusta esta grabación porque solo vemos la cara de Horowitz. Ni una sola vez se enfocan sus manos. Toda la emoción se concenta en su rostro, que igual que haría un espejo, refleja toda la emoción de la música de Schumann.
