La sonata para piano y violonchelo op.69 de Ludwig van Beethoven, fué compuesta en 1808, el mismo año en que escribió la Quinta Sinfonía. La Quinta Sinfonía suena como la música de un hombre que está desafiando un destino cruel: se estaba quedando sordo. En cambio, esta sonata para piano y chelo irradia paz, belleza y serenidad. A medida que le llegaban menos voces del exterior, la música que emanaba de su interior se hacía más bella.
Glenn Gould, piano y Leonard Rose, violonchelo
