OCTAVA SINFONÍA DE BEETHOVEN, EL BEETHOVEN MÁS ALEGRE
Por más que se busque no hay una sola imagen de Beethoven sonriendo, a no ser que sea un montaje. Así pues, a pesar de la imagen tan severa que encabeza esta entrada, Beethoven nos mostró que también tenía su punto alegre y en algunos momentos, casi parecía divertido. La obra que mejor refleja esta alegría, o despreocupación es la Octava Sinfonía de Beethoven.
Como estamos en estos momentos un tanto angustiosos, pasar media hora envueltos en notas alegres nos parece una buena idea, así que vamos a relajarnos con la Octava Sinfonía de Beethoven.
Octava Sinfonía de Beethoven
La Sinfonía n.º 8 en fa mayor, op. 93, es una sinfonía de cuatro movimientos. Beethoven se refería a ella como su «pequeña sinfonía en fa» para distinguirla de la Sexta. La Octava Sinfonía fue comenzada hacia fines de 1811 y terminada en octubre de 1812.
Y no era precisamente un momento muy alegre en la vida del compositor de Bonn. Fue cuando tuvo que renunciar al único amor profundo que había conocido, cuando sufrió un alejamiento de su hermano, cuando contemplaba la posibilidad del suicidio. Fue en esa época que Beethoven compuso su sinfonía más alegre, más despreocupada, una obra totalmente desprovista de las emociones sombrías de su vida.
Posiblemente por tantas circunstancias adversas, Beethoven quiso concederse un respiro y escibió esta sinfonía casi como un divertimento. Algo carente de problemas. Es una sinfonía jovial. No hay movimiento lento. En la Octava Sinfonía no hay lugar ni para la tristeza ni para la melancolía.
Movimientos
La Octava Sinfonía consta de cuatro movimientos:
Allegro vivace e con brio.
Allegretto scherzando.
Tempo di Menuetto.
Allegro vivace.
Cualquier pieza que carezca de un movimiento lento, pero que en cambio tenga un scherzo y un minué, necesariamente demostrará buen humor.
Hoy le agradecemos al compositor al que le estamos dedicando un homenaje que durará un año, con motivo del 250 aniversario de su nacimiento, que nos haya dejado esta obra que es como una medicina contra el abatimiento.
Vamos aver la interpretación de la Filarmónica de Viena dirigida por Christian Thielemann.
