Muchos de los biógrafos que se han dedicado a explicarnos la vida de Gaetano Donizetti coinciden en un rasgo de su carácter, y es que, según parece, Don Gaetano era buena persona. Así de sencillo, y en el mundo de la música (cómo ocurre en otras partes) la envidia y los celos profesionales están a la orden del día. Pues bien, Donizetti se alegraba de los éxitos de sus más directos competidores, lo que no ocurría tan a menudo en sentido inverso.
Viendo ésto, no nos va a sorprender demasiado lo que leemos en una carta que escribió a Giuseppina Appiani en 1844.
Donizetti dice: » Mi apogeo se acaba y otro debe ocupar mi puesto. El mundo quiere algo nuevo. Otros nos han cedido su lugar y es hora de que nosotros cedamos el nuestro…Me siento más que dichoso de entregar el mío a gente de gran talento como Verdi»
…Estas sencillas palabras son todo un manifiesto de vida.
Dejamos unos duos que demuestran que el pase del testigo fue un acierto rotundo.
«Verrano a te sull’aure». Lucia di Lammermoor – G. Donizetti – Mariella Devia y Luciano Pavarotti.
«Teco io sto». Un ballo in maschera – G. Verdi – Katia Ricciarelli y Luciano Pavarotti
