MÚSICOS AL VOLANTE – TRES HISTORIAS SOBRE CUATRO RUEDAS
La afición a los vehículos de cuatro ruedas existe desde el primer momento en que los coches aparecieron en nuestras vidas y en las de nuestros antepasados. A principios del siglo XX se desató un furor considerable por los automóviles. Quien se podía permitir tener uno de los más codiciados no lo dudaba. A esa atracción no fueron inmunes músicos notables, como los que citaremos hoy. Lo que ocurre es que en las tres historias que contaremos, todos sufrieron accidentes que bien les hubieran podido costar la vida.
Músicos al volante
Vamos a narrar tres historias que hacen referencia a vivencias que sufrieron tres músicos al volante de sus coches. Puesto que su imagen es la que ilustra esta entrada, empezaremos por él.
Giacomo Puccini
A Puccini le entusiasmaban los automóviles, no tenía uno sino varios y los conducía personalmente la mayoría de las veces. Sin embargo, la historia que vamos a contar tuvo lugar cuando Puccini iba de pasajero en su flamante Clement Bayard. Era el año 1903, Puccini iba en el automóvil con sus dos hijos. Era el mes de febrero y había hielo en la calzada. El coche derrapó y cayó desde una altura de unos cuatro metros. Milagrosamente todos salvaron la vida. Puccini tuvo una grave fractura de fémur que le dejó la secuela de una leve cojera.
En ese momento Puccini trabajaba en la ópera Madama Butterfly, que se estrenó en 1904, así que vamos a ver un fragmento del dúo de amor del acto I, Vogliatemi bene. Ermonela Jaho y Marcelo Puente son los intérpretes. Royal Opera House.
Wilhelm Furtwängler y Richard Strauss
La segunda historia de músicos al volante reúne a dos. Al director de orquesta Furtwängler y al compositor y amigo suyo, Richard Strauss. Furtwängler aprovechó los primeros años de la I Guerra Mundial para aparcar un poco su profesión y sacarse el carnet de conducir. Cuando oficialmente ya sabía, no dudó en comprarse un flamante Daimler-Benz. Al volante del mismo quiso dar un paseo a su amigo Richard Strauss. Lo recogió de un ensayo y se disponía a llevarlo de regreso al hotel, pero no llegaron. El lujoso coche quedó convertido en un montón de chatarra, aunque afortunadamente los dos salieron ilesos. Lo que no sabemos es si su amistad resistió un golpe tan duro. Imaginamos que sí porque Furtwängler dirigió muchas veces obras de su amigo. Lo veremos al frente de la Filarmónica de Berlín interpretando Las alegres travesuras de Till Eulenspiegel de Richard Strauss.
Sergei Prokofiev
El accidente del último de nuestros músicos al volante tuvo lugar en octubre de 1929. Prokofiev lo relata en su Autobiografía ya que aunque no hubo víctimas, el accidente le pudo costar caro a él y a su familia. Su mujer Lina casi pierde un ojo y su hijo salío despedido por una ventana, cayendo en la carretera. El compositor sufrió un severo golpe en sus manos lo que le impidió tocar el piano durante unos meses.
En verano de aquel año, es decir, unos meses antes acabó su Divertimento op.43, que ahora escucharemos en la interpretación de Anatoly Vedernikov.
