¿Por qué en la Opera de Rossini, la Cenerentola no pierde un zapato sino un brazalete?

De vez en cuando, como saben, inserto comentarios o vivencias de «mi amigo invisible» que me llaman poderosamente la atención y traslado al blog porque me parecen muy curiosas e interesantes. Esta anecdota, historia o «chafardería» corresponde a la Cenerentola, con motivo de los últimos post dedicados a esta ópera. Estabamos viendo «Sì, ritrovarla io giuro» cuando me sorprende con la siguiente pregunta:

¿Por qué en la Opera de Rossini, la Cenerentola no pierde un zapato sino un brazalete?

Jamás había pensado que había alguna razón y lo debió intuir cuando me dijo:

– ¿Porque sí?, pues no!
– ¿por que?, entonces – pregunté –
– No pierde un zapato porque en la Roma de 1817 una mujer no se podía descalzar en escena sin que ello supusiera un escándalo público.Según una carta que escribió la mezzosoprano Gertrude Righetti Giorgi a un periodista que criticó muy duramente el estreno en París, ella que hizo el papel de Angelina dice » En los escenarios de Roma no está permitido mostrar las mismas situaciones que en Francia. La decencia podía sufrir una ofensa si me desposeía de un zapato».
_____________________________
Eso es algo que hace que además de disfrutar con la ópera por sí misma, esta tiene «chafarderías» que le dan un encanto adicional.

Para complementar esta nueva historia de mi amigo, ahí va ese video de «Sì, ritrovarla io giuro» y «Pegno adorato e caro» por Juan Diego Flórez en 2008.

 



 

 

CENERENTOLA
(gli dà un smaniglio)
Tieni. Cercami; e alla mia destra
Il compagno vedrai.
E allor… Se non ti spiaccio…
allor m’avrai.

(parte. Momento di silenzi).

DON RAMIRO
Dandini, che ne dici?

DANDINI
Eh! dico che da Principe
Sono passato a far da testimonio.

DON RAMIRO
E allor… se non ti spiaccio…
allor m’avrai.
Quali enigmi son questi?

(scopre Alidoro)

Ah ! mio sapiente
Venerato Maestro. Il cor m’ingombra
Misterioso amore.
Che far degg’io?

ALIDORO
Quel che consiglia il core

DON RAMIRO
(a Dandini)
Principe non sei più: di tante sciocche
Si vuoti il mio palazzo.

(chiamando i seguaci che entrano)

Olà miei fidi
Sia pronto il nostro cocchio, e fra momenti.
Così potessi aver l’ali dei venti.
Sì, ritrovarla io giuro.
Amore, amor mi muove:
Se fosse in grembo a Giove,
Io la ritroverò.

(contempla lo smaniglio)

Pegno adorato e caro
Che mi lusinghi almeno.
Ah come al labbro e al seno,
Come ti stringerò!

CAVALIERI
Oh! qual tumulto ha in seno
Comprenderlo non so.

DON RAMIRO E CAVALIERI
Noi voleremo, domanderemo,
Ricercheremo, ritroveremo.
Dolce speranza, freddo timore
Dentro al mio/suo cuore stanno a pugnar.
Amore, amore m’hai/l’hai da guidar.

(parte coi seguaci)

Traducción al castellano:

CENERENTOLA
(le entrega un brazalete)
Ten, búscame. y en mi diestra
el compañero encontrarás;
y entonces… si te gusto…
entonces me tendrás.

(Sale. Tras unos momentos de silencio)

DON RAMIRO
Dandini, ¿qué dices a esto?

DANDINI
¡Eh! Digo que de príncipe
he pasado a ser testigo.

DON RAMIRO
Y entonces… si te agrado…
entonces me tendrás.
¿Qué son estos enigmas?

(descubre a Alidoro)

¡Ah! Mi sabio,
venerado maestro. Mi corazón esta lleno
de misterioso amor.
¿Qué debo hacer?

ALIDORO
Lo que aconseje el corazón.

DON RAMIRO
{a Dandini)
Ya no eres príncipe: de tantas necias
que se vacíe mi palacio.

(llama a su séquito, que entra)

¡Hola, fieles amigos!
Que se prepare el coche al momento…
si pudiese tener las alas del viento.
Sí, juro encontrarla.
Amor, el amor me mueve:
aunque estuviese en el seno de Júpiter
yo la encontraré.

(contempla el brazalete)

Prenda adorada y querida,
cuánta ilusión me das al menos.
¡Ah, como te estrecharé
contra mis labios y mi pecho!

CABALLEROS
¡Oh! ¡Qué afán salta en su pecho!
No lo puedo comprender.

DON RAMIRO Y CABALLEROS
Volaremos, preguntaremos,
buscaremos, encontraremos.
Dulce esperanza, frío temor
pugnan dentro de mi/su corazón,
amor, amor me ha/le ha de guiar.

(Sale con el séquito)