Las colinas de Anacapri de Debussy – Postales musicales (XII)

LAS COLINAS DE ANACAPRI DE DEBUSSY – POSTALES MUSICALES (XII)

 

Las colinas de Anacapri

 

Introducción

Nuestra duodécima postal musical nos llega desde la italiana isla de Capri, concretamente desde la ciudad de Anacapri, situada en la parte alta de la isla. Desde allí las vistas del golfo de Nápoles son espectaculares. Esta postal viene firmada por un compositor conocedor del lugar, pues pasó allí bastantes temporadas: Claude Debussy. De él es la obra de hoy: Las colinas de Anacapri.

 

Claude Debussy, su música

No vamos a descubrir la figura de Claude Debussy, pero siempre merece que destacquemos las cualidades de su música. En la pequeña obra de hoy, Las colinas de Anacapri podemos constatar su altísima inspiración, pero además Debussy fue un visionario de lo que vendría después. En muchos grandes compositores se aprecia su influencia. Hablamos de nombres como Ravel, Falla, Szymanowsky o incluso Stravinsky.

A Claude Debussy se le relacionó con dos de los grandes movimientos de las artes plásticas que estaban en boga en Francia: el Simbolismo y el Impresionismo.

Como ocurre con el Impresionismo donde se pinta la naturaleza pero para estudiar la incidencia de la luz en la misma y la percepción por el ojo humanos, en la música de Debussy no se valoran las significaciones subjetivas de la música, sino la partitura en sí misma. Es decir, el valor del color, del timbre es más importante que la melodía. Son las pinceladas que conforman un paisaje sonoro.

 

Las colinas de Anacapri

Y así, dejándonos llevar por su música viajaremos hoy hasta esta isla mediterránea. Las colinas de Anacapri es la quinta pieza de su primer libro de Preludios de 1909.

Dichos Preludios se deben entender como una invitación al viaje y al sueño. De la misma manera que nosotros estamos viajando musicalmente por todo el mundo durante este verano, el propio Debussy decía: «Cuando uno no tiene los medios para pagarse los viajes, debe sustituirlo por la imaginación».

Pues esto es lo que hacemos, echarle mucha imaginación y sin duda, si algún día visitamos alguno de estos lugares, recordaremos que alguien les dedicó una música.

Oigamos a Maurizio Pollini en Las colinas de Anacapri.