
CLAUDIO ABBADO DIRIGE LA SINFONIA Nº 3 DE GUSTAV MAHLER
Claudio Abbado dirige a la Orquesta del Festival de Lucerna en la interpretación de la Sinfonía nº 3 en Re mayor de Gustav Mahler.
La Sinfonía nº 3 de Mahler, es una grandiosa pieza coral, que requiere un coro de niños, otro femenino y una contralto, que en este caso es Anne Larsson.
Mahler estrenó esta Sinfonía nº 3 en 1902, y lleva el subtítulo de Un sueño de una mañana de verano.
Consta de seis movimientos:
1- Kraftig. Entschieden.-Con Forsa. Deciso.
2- Tempo di minuetto. Sehr massig
3- Comodo. Scherzando. Ohne Hast.
4- Sehr langsam. Misterioso. Durchaus ppp. «O Mensch!»
5- Lustig im Tempo und Keck im Ausdruck. «Es sungen Drei Engel»
6- Langsam. Ruhevoll. Empfunden.
Debido a la gran envergadura de esta sinfonía y de las exigencias en cuanto a orquesta y voces que requiere, se suele interpretar poco, a pesar de ser una de las más apreciadas de Mahler.
La contralto interviene en el Cuarto Movimiento, cuya letra en castellano es la siguiente:
¡Oh, Hombre! ¡Presta atención!
¿Qué dice la profunda noche?
¡Yo dormía!
¡Me desperté de un sueño profundo!
¡El Mundo es profundo!
¡Y más profundo de lo que el día recuerda!
¡Oh, Hombre! ¡Presta atención!
¡Profundo es tu sufrimiento!
¡La alegría es más profunda que la pena!
El sufrir habla:¡Desaparece!
Pero toda alegría busca la eternidad,
¡Una eternidad profunda, profunda eternidad!
El Quinto Movimiento cuenta con la participación del coro de niños, de mujeres y contralto, y la letra es la siguiente:
Tres ángeles cantaban una dulce canción
Donde las notas alegres tocaban el cielo.
Se regocijaban cantando
Que Pedro fuera liberado de sus pecados.
Y mientras el Señor Jesús se sentaba en la mesa para tomar
La última cena con sus doce discípulos,
Dijo: «¿Qué haces tu ahí?
Cuando te miro, lloras.»
«¿No hace falta, Dios de bondad?
(No hace falta llorar así!)
Transgredí los Diez Mandamientos.
Me voy llorando amargamente
(No hace falta llorar así!)
Ah! Ten piedad de mi!»
«¿Has roto los Diez Mandamientos?
Entonces arrodillate y reza a Dios;
Sera amando al buen Dios toda tu vida
Que obtendrás la felicidad celestial.»
La felicidad celestial es una ciudad bienaventurada;
La felicidad celestial no tiene fin
La felicidad celestial le sera dada a Pedro
Por Jesus y a nosotros para nuestra alegría
Como siempre el desaparecido maestro Claudio Abbado imprime toda la emoción y excelencia que le eran propias y la pieza requiere, hasta el punto de que es imposible ver su expresión y no emocionarse.