
Con motivo de la próxima visita el día 6 de noviembre a Santiago de Compostela, del papa Benedicto XVI, se va a interpretar la Misa Brevis KV 259 de W.A.Mozart en la misma Plaza del Obradoiro.
La interpretación correrá acargo de la Orquesta Real Filharmonia de Galicia, dirigida por Antoni Ros Marbá y el Coro de la Catedral.
Los intérpretes solistas son los siguientes:
Nuria Rial, soprano
Carlos Mena, contratenor
Agustín Prunell Friend, tenor
Alfredo García, barítono.
(Santiago de Compostela, Plaza del Obradoiro. 6 de Noviembre 2010 a las 16’30h.)
Queremos agradecer a nuestro amigo, Alfredo García, esta información así como las notas que siguen a continuación, explicativas de esta Misa Brevis KV 259 de Mozart.
«Esta misa de Mozart representa un ejemplo extremo de lo que podría llamarse la «tradición de Colloredo,» que exigía economía en la música litúrgica.
El Credo, de 84 compases, es extremadamente breve, en comparación, por ejemplo, con el Credo de la Missa Longa de Mozart en Do (K. 262), que termina con una fuga que dura 120 compases.
El solo de órgano del que deriva su apodo aparece en el Benedictus, y sigue una tradición de las misas de Austria. De hecho, y como escribe H.C. Robbins Landon, «El conjunto de la Misa de Mozart es muy austríaca, hasta el delicioso Agnus Dei, con su violín melódico primero (más tarde se concebiría como parte vocal) y su bajo en travieso pizzicato».
Aunque la mayoría de las referencias alfredo garcía barítono©arsluminis.com.jpghistóricas la sitúan en diciembre de 1776, la fecha del manuscrito, al parecer, ha sido manipulada. La investigación de la marca de agua indica que, junto con la Missa brevis en Do «, Spaur» (K. 258), probablemente se compuso un año antes.
Teniendo en cuenta el cargo oficial de su padre en la capilla arzobispal, y su propio nombramiento en Salzburgo (primeramente como concertino y más tarde como organista), era natural que Mozart compusiese música religiosa con bastante regularidad desde temprana edad.
La música sacra de Mozart no se diferencia mucho de una ópera en el aspecto musical. Sus Misas están escritas en el estilo sinfónico-operístico propio de este período, mezclando con fugas en ciertos momentos, según la costumbre vigente, y todo ello concebido para coro y solistas que se alternan libremente con el acompañamiento orquestal.»

(Notas de Alfredo García)