Un grupo de cortesanos han raptado a Gilda, creyéndola la amante de Rigoletto. El Duque se extraña de no haberla encontrado en casa y expresa su dolor. Por un momento parece que sus sentimientos son nobles «quasi spinto a virtù», casi empujado hacia el camino de la virtud dice que lo ha llevado el amor. Casi, pero no del todo, aunque jura vengarse, sin saber que los cortesanos se la van a traer para él.
Hay que decir que esta idea la impuso la censura para darle algo parecido a unos buenos sentimientos al personaje.
«Ella mi fu rapita»
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