El talento de Ockeghem, lo que le hace especial, lo que le hace ser uno de los más grandes compositores de la historia de la mvsica, es su habilidad para usar los más enrevesados recursos técnicos en sus composiciones sin que estos nublen la increíble belleza de sus composiciones. Ockeghem compone en un estilo muy de su tiempo; las voces se mueven con muchísima independencia y siempre en un sentido horizontal, pero sin un predominio del cantus (la parte más aguda). La presencia de un cantus firmus (por ejemplo la melodía de una determinada chanson) aparece generalmente en el tenor, y no condiciona el desarrollo de las otras voces, sino que sólo sirve de excusa para marcar un determinado ambiente tonal. La mvsica sacra de Ockeghem ilustra fielmente las concepciones teológicas del momento que le tocó vivir y refleja con un gran apasionamiento los dogmas de fe que representa el texto en cada momento.
Ockeghem es un genio de la matemática, incluso más genial que Bach a la hora de conseguir rizar el rizo. Su dominio de los cánones en diferentes intervalos y su uso de las prolaciones y del cantus firmus ha eclipsado durante décadas lo hermoso de su mvsica. Por ejemplo, en su Missa Prolationum sólo aparecen escritas dos voces, con instrucciones para que se canten cánones en diferentes intervalos y tiempos (prolaciones) para conseguir la obra a cuatro voces que es en sí esta misa.
Ockeghem suele aparecer simplemente como un compositor muy habilidoso, pero no debemos dejar que nuestra obsesión por descubrir tal canon o por intuir aquel cantus firmus nos impidan disfrutar de la mvsica. Edward Wickham dijo recientemente que el conocimiento de la habilidad técnica de Ockeghem no hace que descubramos la belleza de su mvsica, sino sólo que la admiremos más.
Fuente: https://members.tripod.com/~mundoclasico_archivo/antigua/ockenghem.htm
Imagen : Chigi Codex, late 15th century, Netherlands. Opening detail from Missa Ecce Ancilla Domini by Johannes Ockeghem (ca. 1420- 1497). From the Vatican collection.
Johannes Ockeghem – Kyrie, Missa L’homme armé
