
CARLOS CHAUSSON: SIA QUALUNQUE DELLE FIGLIE (LA CENERENTOLA, ROSSINI)
Vamos a ver a Carlos Chausson, posiblemente el mayor bajo bufo de la actualidad en nuestro país y reconocido mundialmente, en el aria de Don Magnifico de La Cenerentola de Gioacchino Rossini, Sia qualunque delle figlie, que se encuentra en el acto II.
La grabación es de la entrega de premios del Teatro Campoamor, donde en 2008, recibió el premio al Mejor Cantante de Ópera Masculino por su interpretación en la ópera de Martin y Soler, Il burbero di buon cuore.
Carlos Chausson no sólo es un gran cantante si no que además posee unas grandes dotes de actor, como podremos ver en esta breve intervención. Aconsejamos ver una ópera completa en la que intervenga él para calibrar su gran calidad.
Esta es la traducción del texto de Sia qualunque delle figlie.
Cualquiera que sea la hija
que en breve accederá al trono,
¡ah! no dejéis abandonado
a un magnífico papá.
Ya me veo a éste o aquél
llevándoseme a un rincón,
y, quitándose el sombrero,
comenzar: Señor barón,
¿a su real hija
llevaría un memorándum?
Tenga: para chocolate,
y un doblón bien acuñado
me desliza mientras tanto.
Yo contesto: Pues sí, veremos.
¿Es de peso? Hablaremos.
A palacio podéis entrar.
Ahora cambio: y agradable
toda olores, toda pomadas,
ante mi se inclina una joven
con suspiros y cumplidos:
¡Baroncín! No os olvidéis
del asunto y ya me entendéis…
Sin dinero habla a los sordos.
La manita al pronto extiende,
deja caer una piastra.
Yo, galante: ¡Bellos ojillos!
¡Ah! ¡Qué no haría yo por vos!
¡Yo deseo contentaros!
Me despierto a mediodía:
apenas hago sonar la campanilla,
y ya veo en torno al lecho
un montón de suplicantes:
éste pide protección;
aquél que un entuerto enderece;
uno querría un trabajito,
otro una cátedra y es un borrico,
uno la exclusiva de la aguja,
otro de la pesca de la anguila,
y entretanto en todas partes
me inundarán y atiborrarán
de memorias y peticiones,
de gallinas, de esturiones,
de botellas, de brocados,
de candelas y escabeche,
de buñuelos y pasteles,
de confituras, de confites,
de piastras, de doblones,
de vainilla y de café.
Basta, basta: no traigáis más:
acabad: ¡marchad!
Cierro puertas con cadenas:
inoportunos, enojosos,
fuera, fuera, alejaos.
Pronto, pronto, fuera de aquí.