La autocensura de Tchaikovsky

Tchaikovsky

LA AUTOCENSURA DE TCHAIKOVSKY

 

P.I. Tchaikovsky a pesar de haber cosechado grandes éxitos en su carrera, nunca fue un hombre con una gran seguridad en si mismo. Tuvo muchas y crueles críticas a su obra, pero tal vez el más crítico entre todos fuera él. Tchaikovsky, desde sus inicios como compositor, se autocensuró no pocas veces, no sabemos si por su falta de confianza o por un deseo de alcanzar la máxima perfección.

 

A los veintiseis años compuso una cantata que tituló Oda a la alegría. Anton Rubinstein, director del Conservatorio de San Petersburgo la calificó como algo insufrible y el mismo Tchaikovsky cuando la vió años más tarde y cuando ya era famoso, la calificó de terrible y así lo escribió en el inicio de la partitura.

 

Tchaikovsky fue blanco de las críticas de uno de los componentes del llamado Grupo de los Cinco, el grupo nacionalista musical, César Cui que lo definió así: «Tchaikovsky es un compositor decididamente flojo». Cuando Tchaikovsky leyó esta crítica quedó convencido de su ineficacia, esterilidad como compositor y falto de talento.

 

En 1851 orquestó su poema sinfónico El voivoda y se estrenó en Moscú pero a Tchaikovsky no le gustó y prometió destruirla, como así hizo. Sin embargo Alexander Siloti, que fue el director del concierto, logró recuperar las partes de la orquesta y a la muerte de Tchaikovsky la reconstruyó y la publicó. Su reestreno en 1897 tuvo cierto éxito.

 

Con la ópera el Oprichmik sucedió algo parecido. Le escribió a su hermano Modesto estas líneas: La ópera es tan mala que me iba de los ensayos para no oir ni una sola nota más.

 

Con Vakula el herrero, otra de sus óperas, sufrió otro duro golpe al no ser apreciada por el público y dijo: El fracaso de la ópera es culpa mía. Está llena de detalles innecesarios y mal escrita para las voces.

 

Este espiritu de autocensura le acompañó hasta el punto de destruir la partitura de lo que iba a ser su Sexta Sinfonía. Con el tiempo, Tchaikovsky supo aprovechar el lado bueno de esta autocrítica feroz para saber ofrecer lo mejor de su hacer como compositor y llegar a ser uno de los más grandes de su historia.

Como muestra vamos a poder ver la interpretación de la Sinfonía nº 5 , Opus 64 dirigida por uno de los directores más carismático: Leonard Bernstein

BOSTON STMPHONY ORCHESTRA
LEONARD BERNSTEIN, conductor

Avery Fischer Hall, Lincoln Center, New York

Consta de los siguientes movimientos:
I. Andante – Allegro con anima
II. Andante cantabile, con alcuna licenza
III. Valse: Allegro moderato
IV. Finale: Andante maestoso – Allegro vivace