PRELUDIO DE RIGOLETTO DE GIUSEPPE VERDI – LA MALDICIÓN
El Preludio de Rigoletto es muy breve, pero no por ello está exento de interés musical. Hemos querido, además, añadir un subtítulo: el de la maldición. Luego veremos porque.
Tras el Preludio de Rigoletto
La música de Verdi es siempre sorprendente. La primera escena que vemos tras este, como hemos dicho, breve Preludio de Rigoletto, es una fiesta en la corte del Duque de Mantua. En ella lo vemos hablando con el cortesano Borsa sobre una nueva conquista, que no es otra que Gilda la hija de Rigoletto, detalle que desconoce. Pero tras esto se dedica a rondar a la mujer de otro cortesano como es el conde Ceprano. Y ataca con su arieta, Questa o quella. Así se presenta, para él todas son iguales.
Luego todos los allí presentes cantan:
Tutto è gioia, tutto è festa,
Tutto invitaci a goder!
Oh, guardate, non par questa
Or la reggia del piacer?
(¡Qué alegría, qué fiesta…
…todo invita a gozar!
¡oh mirad!
¿no parece el reino del placer?)
Entonces, ¿por qué Verdi escribió un Preludio tan tenebroso?
El preludio de Rigoletto
El Preludio de Rigoletto lo entendemos una vez hemos visto la ópera completa. Si alguien ve Rigoletto por primera vez, y no sabe nada del argumento, encontrará poca relación entre el Preludio y lo que hemos dicho que sigue.
En el Preludio de Rigoletto está presente la evocación de la maldición del ultrajado Conde Monterone, víctima del duque que ha deshonrado a su hija. Esta música es el núcleo de la ópera. No sólo por lo que atormenta a Rigoletto la maldición que le lanza, que no es cualquier cosa, porque le dice: Y tú serpiente, tú que te burlas del dolor de un padre ¡Yo te maldigo!. Rigoletto la recordará a lo largo de toda la obra.
El Preludio de Rigoletto se basa en una llamada (cinco veces la nota Do) de trombones y trompetas, que crece bajo un fondo de las cuerdas. Los violines tienen una frase patética y el Preludio se cierra con un crescendo.
La maldición de Rigoletto
Ahora explicamos porque hemos añadido La maldición al título de este artículo.
Rigoletto no sólo sufre la maldición terrible que le lanza Monterone. Él mismo nos dice cual es realmente su peor castigo:
Oh rabbia! esser difforme!
esser buffone!
Non dover, non poter altro che ridere!
Il retaggio d’ogni uom m’è tolto
il pianto!
(¡Que rabia, ser deforme!…
¡qué rabia ser bufón!…
¡No deber, no poder hacer otra cosa
mas que reír!
Me está prohibido el patrimonio
de cualquier hombre… ¡el llanto!)
Es un ser deforme, y condenado a servir de distracción y burla de todos los cortesanos a los que sirve. Esta frase es terrible.
Cuando vamos conociendo un poco más la psicología de este personaje, ya no nos sorprende tanto la música trágica del Preludio de Rigoletto, porque nos describe el personaje atormentado que es.
Principio y final
Veamos la interpretación del Preludio de Rigoletto. Está interpretado por la London Symphony Orchestra, dirigida por Richard Bonynge en 1971.
Esta música tremenda la encontramos al final, cuando Rigoletto descubre a su hija muerta en vez de el cadaver del duque. La maldición sigue presente.
Leo Nucci es Rigoletto.
