Un pianista notable, Dohnányi, que además era profesor, les decía a sus alumnos «No trabajéis demasiado, se pierde frescura. Si una pieza no la aprendéis con tres horas al día, nunca lo haréis», puede que alguna pequeña parte sea verdad, pero incluso los grandes pianistas que han habido y decían practicar poco, lo cierto es que trabajaron mucho y muy duramente. Tocar un instrumento es un compromiso, se tiene que trabajar con él y siempre. Sobre este tema hay una célebre frase que se atribuye a Eugen d’Albert, y ésta si que es una gran verdad, d’Albert decía: «Si un día no toco, lo noto; si son dos, mi mujer lo nota; a los tres días, son los críticos los que lo notan».
Maurizio Pollini va a ofrecernos tres piezas que suponemos que no se podrían interpretar en la manera en que lo hace si no hubieran habido previamente, muchas horas de trabajo, por lo tanto se recomienda practicar…y mucho.
Feux d’artifice, Debussy
Nocturno nº 8, Chopin
Beethoven concierto para piano nº 4 (Primer movimiento)
