Aficiones de los compositores – Curiosidades de la música clásica

AFICIONES DE LOS COMPOSITORES – CURIOSIDADES DE MÚSICA CLÁSICA

 

Aficiones de los compositores

 

La entrada de hoy podría llevar el subtítulo de No sólo de música vive el compositor. Hay muchas más, y documentadas, de las extrañas aficiones de los compositores, o al menos de algunos. No pensemos que todos viven o vivían pegados a una partitura. Ni mucho menos. Vamos a ver algunas aficiones curiosas de grandes compositores.

 

Extrañas aficiones de los compositores

Edward Elgar

A este famoso compositor británico, además de la música le entusiasmaban la velocidad y los números. Elgar, como buen inglés, desarrolló una tremenda afición a las carreras de caballos. Lo primero que buscaba al abrir el periódico era la sección de hípica. Se pasaba horas y horas estudiando posibles apuestas. Conocía los nombres de los caballos que participaban en las carreras como si fueran miembros de su familia.

Por suerte, esa afición no le impidió componer piezas como esta: el Concierto para violonchelo en mi menor Op.85. Lo interpreta Jacqueline du Pré con Daniel Barenboim al frente de la orquesta.

 

 

Sergei Rachmaninov

A Rachmaninov le dió por algo parecido. Se dedicó a la doma de potros y a la agricultura. Analizaba minuciosamente las particularidades de la labranza. Estaba al tanto de todos los avances en cuestión de instrumentos ligados a la agricultura. Como por aquel entonces no existían los servicios de mensajería rápida, éstos tardaban en llegar. Mientras esto no ocurría se entretenía domando potros jóvenes y cabalgando por las praderas de su Rusia natal.

Rachmaninov interpreta su Concierto para piano nº 2

 

 

Frederic Mompou

Siguiendo con esas extrañas aficiones de los compositores, la de Mompou es bien curiosa. Mientras esparaba que las musas le inspiraran se dedicaba a los helados. A los treinta y dos años, y con una carrera consolidada, introdujo en Barcelona el negocio de Chocolat Glacé Esquimaux. Compró la concesión de esta marca francesa. Se fue a París para aprender todo lo necesario de la fabricación de helados. El negocio duró un año.

Menos mal que la música le duró más.

Frederic Mompou: Impresiones íntimas. Luis Ángel Martínez, piano

 

 

Bela Bartók

Al compositor húngaro le dió por la flora y la fauna. Su colección de plantas e insectos era muy numerosa. Suponemos que en sus paseos en búsqueda de especies nuevas, le vendrían también ideas musicales a la cabeza.

Escuchemos las Seis Danzas Folclóricas Rumanas.

 

 

A la vista de las obras de estos compositores, tal vez debamos concluir con que es sano distraerse en otras cosas para componer así de bien.