CONCIERTO PARA PIANO DE ROBERT SCHUMANN – CHAILLY, ARGERICH
Nuestro protagonista de hoy es el Concierto para piano de Robert Schumann. Concretamente se trata del Concierto para piano y orquesta en la menor op.54. Lo veremos interpretado por la solista Martha Argerich y la Gewandhausorchester dirigidos por Riccardo Chailly.
Concierto para piano de Robert Schumann
Este concierto es el primero de los tres que escribiera Robert Schumann. De los tres, para piano, violín y violonchelo, este es el que ha alcanzado mayor difusión, y está considerado como una de las columnas básicas del repertorio para piano y orquesta. Schumann había compuesto en 1841 una fantasía para esta combinación, pero no estando satisfecho con ella la dejó reposar durante un tiempo. En 1845 la revisó cuidadosamente y añadió al inicial otros dos movimientos, con lo que formó su Concierto para piano. El resultado fue una obra singular, alejada del modelo de concierto establecido por Mozart y consolidado por Beethoven, que el propio Schumann calificó de «algo entre concierto, sinfonía y gran sonata».
Se estrenó el 1 de enero de 1846 en Leipzig. Clara Schumann fue en ese laso la solista.
Este concierto más que virtuosismo requiere sensibilidad, estilo y musicalidad. Estas cualidades las encontramos en la intérprete de hoy Martha Argerich.
Estructura
El Concierto para piano de Robert Schumann consta de los siguientes movimientos:
Consta de dos movimientos, si bien en el segundo de ellos se funden el segundo propiamente y el tercero:
Allegro affettuoso. Este primer movimiento se inicia sin introducción orquestal, y todo él se vertebra en torno a un precioso tema principal, aun cuando, de manera muy libre, el movimiento está construido a grandes rasgos en la tradicional forma sonata.
Intermezzo – Andantino grazioso – Allegro vivace. El segundo movimiento hace honor a su doble nombre. Tiene gracia y finura, además de un tono intimista y romántico. El amoroso diálogo entre solista y orquesta preside todo este tiempo, que, en su última secuencia, retoma el tema del primer movimiento, sirviéndole de lazo de unión con el Allegro vivace final, de gran y variada riqueza melódica, tono sonriente y ritmos marcados, con pasajes sincopados de gran efecto dentro del ámbito de lírica sobriedad que preside la composición.
