Anécdota entre Giuseppe Di Stefano y Riccardo Muti

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ANÉCDOTA ENTRE GIUSEPPE DI STEFANO Y RICCARDO MUTI

La anécdota que sigue a continuación la narra el propio Riccardo Muti en su libro Primero la música, luego las palabras (Prima la musica, poi le parole), así que podemos garantizar su autenticidad de la cual dudaríamos de no venir de una fuente tan fiable. Decimos que se podría dudar de su veracidad porque casi resulta increíble. Pero vamos al principio.

Riccardo Muti iba a grabar por primera vez la ópera La Traviata con Renata Scoto como Violetta, Alfredo Kraus como Alfredo y Renato Bruson como Germont padre. Esto sucedía en Londres en 1989.

Riccardo Muti explica que siempre se había negado a utilizar play back en sus grabaciones, o sea que no quería que los cantantes grabaran sus voces sobre la base orquestal pregrabada. El sello discográfico EMI le mandó nada menos que siete personas para grabar la frase que dice un criado en el segundo acto «la cena è pronta» (la cena está servida), esta frase con la que se estrenan sobre los escenarios tanto actores en el caso del teatro hablado como cantantes en el caso de la ópera. Pues bien, a Muti no le gustó ninguna de las siete personas y encargó a un directivo de EMI que le buscara a alguien que estuviera a la altura del resto de intérpretes y sobre todo, que no rompiera la tensión dramática del momento. Recordemos que esta escena tiene lugar en casa de Flora, Violetta ha abandonado a Alfredo y se encuentran en esa fiesta en la que se produce un encuentro cargado de tensión entre los dos y se presagia el enfrentamiento con el Barón Douphol.
Muti, sólo por esa vez, permitió que «alguien» grabara la voz sobre la música. Unos meses más tarde, el directivo de EMI le dice a Muti que el problema ha tenido una feliz solución: Giuseppe Di Stefano se había ofrecido a cantar esa frase de sólo cuatro palabras, a cambio sólo pidió una botella de champán.
Di Stefano y Muti no habían trabajado nunca juntos previamente, es por eso que el director no duda en calificar al tenor como alguien sumamente generoso, puesto que un cantante de su categoría pocas veces se aviene y aún más, se ofrece, para pasar absolutamente desapercibido en una grabación.
Por curiosidad, quien no posea esa grabación, la puede buscar en la red y prestar atención a esa minúscula frase cantada admirablemente. Esto es el consejo que da Riccardo Muti a los lectores de su libro y que nosotros transcribimos aquí.

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