| Nº 7: Terzetto CONTE (a Basilio) Cosa sento! Tosto andate, e scacciate il seduttor. BASILIO In mal punto son qui giunto, perdonate, oh mio signor. SUSANNA Che ruina, me meschina, (quasi svenuta) son oppressa dal dolor. BASILIO E CONTE (sostenendola) Ah già svien la poverina! Come, oh Dio, le batte il cor! BASILIO (approssimandosi al sedile in atto di farla sedere) Pian pianin su questo seggio. SUSANNA (rinviene) Dove sono! Cosa veggio! Che insolenza, andate fuor. (staccandosi da tutti due) BASILIO (con malignità) Siamo qui per aiutarvi, è sicuro il vostro onor. CONTE Siamo qui per aiutarti, non turbarti, oh mio tesor. BASILIO (al Conte) Ah, del paggio quel che ho detto era solo un mio sospetto. SUSANNA È un’insidia, una perfidia, non credete all’impostor. CONTE Parta, parta il damerino! SUSANNA E BASILIO Poverino! CONTE (ironicamente) Poverino! Ma da me sorpreso ancor. SUSANNA Come! BASILIO Che! CONTE Da tua cugina l’uscio ier trovai rinchiuso; picchio, m’apre Barbarina paurosa fuor dell’uso. Io dal muso insospettito, guardo, cerco in ogni sito, ed alzando pian pianino il tappeto al tavolino vedo il paggio … (imita il gesto colla vestaglia e scopre il paggio. Con sorpresa) Ah! cosa veggio! SUSANNA (son timore) Ah! crude stelle! BASILIO (ridendo) Ah! meglio ancora! CONTE Onestissima signora! Or capisco come va! SUSANNA Accader non può di peggio, giusti Dei! Che mai sarà? BASILIO Così fan tutte le belle; non c’è alcuna novità! CONTE Basilio, in traccia tosto di Figaro volate: (addita Cherubino che non si muove di loco) io vo’ ch’ei veda … SUSANNA (con vivezza) Ed io che senta; andate! CONTE (a Basilio) Restate: che baldanza! E quale scusa se la colpa è evidente? SUSANNA Non ha d’uopo di scusa un’innocente. CONTE Ma costui quando venne? SUSANNA Egli era meco quando voi qui giungeste, e mi chiedea d’impegnar la padrona a intercedergli grazia. Il vostro arrivo in scompiglio lo pose, ed allor in quel loco si nascose. CONTE Ma s’io stesso m’assisi quando in camera entrai! CHERUBINO (timidamente) Ed allor di dietro io mi celai. CONTE E quando io là mi posi? CHERUBINO Allor io pian mi volsi, e qui m’ascosi. CONTE (a Susanna) Oh ciel, dunque ha sentito tutto quello ch’io ti dicea! CHERUBINO Feci per non sentir quanto potea. CONTE Ah perfidia! BASILIO Frenatevi: vien gente! CONTE (tira Cherubino giù dalla sedia) E voi restate qui, picciol serpente! Scena Ottava (Entrano contadine e contadini, e poi Figaro con bianca veste in mano. Coro di contadine e di contadini vestiti di bianco che spargono fiori, raccolti in piccioli panieri, davanti al Conte e cantano il seguente) Nº 8 Coro CORO Giovani liete, fiori spargete davanti al nobile nostro signor. Il suo gran core vi serba intatto d’un più bel fiore l’almo candor. CONTE (a Figaro con sorpresa) Cos’è questa commedia? FIGARO (piano a Susanna) Eccoci in danza: secondami cor mio. SUSANNA (piano a Figaro) Non ci ho speranza. FIGARO Signor, non disdegnate questo del nostro affetto meritato tributo: or che aboliste un diritto sì ingrato a chi ben ama … CONTE Quel diritto or non v’è più; cosa si brama? FIGARO Della vostra saggezza il primo frutto oggi noi coglierem: le nostre nozze si son già stabilite. Or a voi tocca costei che un vostro dono illibata serbò, coprir di questa, simbolo d’onestà, candida vesta. CONTE (tra sè) Diabolica astuzia! Ma fingere convien. (Forte) Son grato, amici, ad un senso sì onesto! Ma non merto per questo né tributi, né lodi; e un dritto ingiusto ne’ miei feudi abolendo, a natura, al dover lor dritti io rendo. TUTTI Evviva, evviva, evviva! SUSANNA Che virtù! FIGARO Che giustizia! CONTE (a Figaro e Susanna) A voi prometto compier la cerimonia: chiedo sol breve indugio; io voglio in faccia de’ miei più fidi, e con più ricca pompa rendervi appien felici. (A Basilio) Marcellina si trovi. (Forte) Andate, amici. | Nº 7: Terceto CONDE (a Basilio) ¡Qué oigo! Id deprisa y expulsad al seductor. BASILIO En mal momento he llegado. ¡Perdonadme, oh señor mío! SUSANA Qué desgracia. ¡Ay de mí! (casi desmayándose) Estoy oprimida por el terror. BASILIO Y CONDE (sosteniéndola) ¡Ah!, se desmaya la pobrecita. ¡Cómo, oh Dios, le late el corazón! BASILIO (aproximándose al sillón para sentarla allí) Despacio, despacito, sobre este asiento… SUSANA (despertando) ¿Dónde estoy? ¿Qué veo? ¡Qué insolencia! ¡Salid!, etc. (ella se separa de los dos) BASILIO (con malicia) ¡Estamos aquí para ayudaros… Está seguro vuestro honor… CONDE Estoy aquí para ayudarte. No te turbes, amor mío. BASILIO (al conde) Ah, aquello del paje que he dicho era sólo una sospecha mía. SUSANA Es una artimaña, una perfidia, no creáis al impostor. CONDE Que se vaya, que se vaya ese pequeño mujeriego. SUSANA Y BASILIO ¡Pobrecito! CONDE (con ironía) ¡Pobrecito! ¡Pero fue sorprendido por mí! SUSANA ¿Cómo? BASILIO ¿Qué? CONDE La puerta de tu prima ayer encontré cerrada llamo, me abre Barbarina, asustada, fuera de lo normal. Yo, por su rostro empecé a sospechar; miro, busco por todas partes, y levantando despacio, despacito, el tapete de la mesita ¡veo al paje!… (imita el gesto con la bata que cubre a Cherubino en el sillón y lo destapa) ¡Ah, qué veo! SUSANA (temerosa) ¡Ay, ingrato destino! BASILIO (riendo) ¡Ah, mejor aún! CONDE Honestísima señora… … ahora comprendo de qué va. SUSANA No puede acontecer nada peor, ¡Justo Dios! ¿Qué haré ahora? BASILIO Así hacen todas las bellas, no es ninguna novedad. CONDE Basilio, id rápidamente en busca de Fígaro: (Señala a Cherubino que queda inmóvil) quiero que vea… SUSANA (con animación) Y yo que oiga: id. CONDE (a Basilio) Quedaos. ¡Qué desfachatez! ¿Y qué excusa tenéis si la culpa es evidente? SUSANA No tiene necesidad de excusa un inocente. CONDE Pero, éste, ¿cuándo llegó? SUSANA Él estaba conmigo cuando vos aquí llegasteis, y me pedía convencer a la señora para que intercediera por él. Vuestra llegada le confundió y entonces se escondió. CONDE Pero si yo mismo me senté cuando en la habitación entré. CHERUBINO (tímidamente) Y entonces detrás yo me oculté. CONDE ¿Y cuando yo allí me puse? CHERUBINO Entonces despacio yo me volví y aquí me escondí. CONDE (a Susana) ¡Oh cielos! ¿Luego ha oído todo aquello que te decía? CHERUBINO Hice por no escuchar cuanto podía. CONDE ¡Oh, perfidia! BASILIO Frenaos, viene gente. CONDE (Echa a Cherubino del sillón) Y vos quedaos aquí, pequeña serpiente. Escena Octava (Entran los campesinos y las campesinas y, tras ellos, Fígaro con un vestido blanco en el brazo. Los campesinos y campesinas vestidos de blanco cantan y arrojan las flores, que ellos traen en unas pequeñas cestas, delante del conde) Nº 8 Coro CORO Jóvenes alegres, esparcid flores ante el noble nuestro señor. Su gran corazón os conserva intacto, de la más bella flor el divino candor… CONDE (a Fígaro sorprendido) ¿Qué es esa comedia? FÍGARO (a Susana, en voz baja) Estamos ya en danza: secúndame corazón mío… SUSANA (en voz baja a Fígaro) No tengo esperanza. FÍGARO Señor, no desdeñéis esto que de nuestro afecto es merecido tributo, ahora que abolisteis un derecho tan ingrato para quien bien ama. CONDE Ese derecho no existe ya, ¿qué más deseáis? FÍGARO De vuestra sabiduría el primer fruto hoy nosotros recogeremos; nuestras bodas ya se han establecido, ahora a vos toca a la que se ha mantenido gracias a vos inmaculada, cubrir con esta blanca vestidura, símbolo de honestidad. CONDE (aparte) ¡Diabólica astucia! Pero conviene fingir. (en voz alta) Estoy agradecido, amigos, por un sentimiento tan honesto, pero no merezco por esto ni tributos, ni elogios; es un derecho injusto y en mis feudos aboliéndolo devuelvo a la naturaleza y al deber sus derechos. TODOS ¡Viva! ¡Viva! ¡Viva! SUSANA ¡Qué virtud! FÍGARO ¡Qué justicia! CONDE (a Fígaro y a Susana) Os prometo cumplir la ceremonia, sólo pido una breve demora, yo quiero ante mis más fieles y con la más rica pompa haceros plenamente felices. (a Basilio) Que busquen a Marcelina. (en voz alta) Idos, amigos. |