Edward Elgar no se reveló como compositor hasta los treinta y tres años con la obertura Froissart. Después de ésta, las obras se sucedieron en cascada, probablemente por lo que manifestó en una ocasión:
«Mi idea es que hay música en el aire. La música nos rodea, el mundo está lleno de ella y cada cual simplemente toma la que necesita».
Nosotros tomamos tres piezas suyas, y con ellas pasaremos de la mañana a la noche en un suspiro, como en el aire.
«Chanson de matin»
«Sospiri» Adagio para Orquesta de Cuerda, Op.70
«Chanson de nuit»
