John Relyea es Alidoro y Elina Garanca es Angelina en La Cenerentola de Rossini que venimos siguiendo en estos últimos post. Esta escena séptima del primer acto es el gran momento de Alidoro para arrancar la sonrisa y la simpatía del público, como se hace notar en el vídeo. Se inicia con el «Sì, tutto cangerà» y brilla especialmente con «Là del ciel nell’arcano profondo».
La Cenerentola (1817)
Gioachino Rossini
Metropolitan Opera, New York, 9 de Mayo de 2009
Alidoro: John Relyea
Angelina: Elina Garanca
Parte del Libreto:
Scena Settima
Scena scritta da Jacopo Ferretti e musicata
da Rossini per il basso Gioacchino Moncada
nel 1821 (Teatro Argentina, Roma). Rimpiazza
la scena originale, musicata da Luca Agolini
(Dopo qualche momento di silenzio rientra
Alidoro vestito con povertà, mantello di
pellegrino con gli abiti da filosofo sotto,
indi Cenerentola.)
ALIDORO
Sì, tutto cangerà. Quel folle orgoglio
Poca polve sarà, gioco del vento;
E al tenero lamento
Succederà il sorriso.
(chiama verso la camera di Cenerentola)
Figlia… Figlia…
CENERENTOLA
(esce e rimane sorpresa)
Figlia voi mi chiamate? Oh questa è bella!
Il padrigno Barone
Non vuole essermi padre; e voi… Peraltro
Guardando i stracci vostri e i stracci miei,
Degna d’un padre tal figlia sarei.
ALIDORO
Taci, figlia, e vien meco.
CENERENTOLA
Teco, e dove?
ALIDORO
Del Principe al festino.
CENERENTOLA
Ma dimmi, pellegrino:
Perché t’ho data poca colazione,
Tu mi vieni a burlar? Va’ via… va’ via!
Voglio serrar la porta…
Possono entrar de’ ladri,
e allora… e allora…
Starei fresca davvero.
ALIDORO
No! Sublima il pensiero!
Tutto cangiò per te!
Calpesterai men che fango i tesori,
Rapirai tutti i cuori.
Vien meco e non temer: per te dall’Alto
M’ispira un Nume a cui non crolla il trono.
E se dubiti ancor, mira chi sono!
(Nel momento che si volge,
Alidoro getta il manto.)
Là del ciel nell’arcano profondo,
Del poter sull’altissimo Trono
Veglia un Nume, signore del mondo,
Al cui piè basso mormora il tuono.
Tutto sa, tutto vede, e non lascia
Nell’ambascia perir la bontà.
Fra la cenere, il pianto, l’affanno,
Ei ti vede, o fanciulla innocente,
E cangiando il tuo stato tiranno,
Fra l’orror vibra un lampo innocente.
Non temer, si è cambiata la scena:
La tua pena cangiando già va.
S’ode avvicinarsi una carrozza.
Un crescente mormorio
Non ti sembra d’ascoltar?..
Ah sta’ lieta: è il cocchio mio
Su cui voli a trionfar.
Tu mi guardi, ti confondi…
Ehi ragazza, non rispondi?
Sconcertata è la tua testa
E rimbalza qua e là,
Come nave in gran tempesta
Che di sotto in su sen va.
Ma già il nembo è terminato,
Scintillò serenità.
Il destino s’è cangiato,
L’innocenza brillerà.
(Aprono la porta; vedesi una carrozza.
Cenerentola vi monta, Alidoro chiude la
porta e sentesi la partenza della carrozza)
Traducción al español:
Escena escrita por Jacopo Ferretti y musicada
por Rossini para el bajo Gioacchino Moncada
(Teatro Argentina, Roma 1821). Reemplazó a la
escena original, musicada por Luca Agolini.
(Tras algunos momentos de silencio entra
Alidoro pobremente vestido, con capa de
peregrino y traje de filósofo debajo,
llamando a Cenerentola)
ALIDORO
Sí, todo cambiará. El rabioso orgullo
en polvo acabará, juguete del viento;
y al tierno lamento
le sucederá la sonrisa.
(Llamando hacia la habitación de Cenerentola)
Hija… hija…
CENERENTOLA
(Sale y queda sorprendida)
¿Hija me llamáis? ¡Oh, ésta es buena!
El padrastro barón
no quiere ser mi padre; y vos… en cambio,
mirando vuestros harapos… y los míos…
Digna hija sería de un padre así.
ALIDORO
Callad, hija, y venid conmigo.
CENERENTOLA
¿Con vos? ¿A dónde?
ALIDORO
A la fiesta del príncipe.
CENERENTOLA
Pero decidme, peregrino,
¿por que os di tan escasa colación
venís a burlaros de mí? ¡Fuera… iros!
Quiero cerrar la puerta…
Podrían entrar ladrones,
y entonces… entonces
sí que estaría fresca.
ALIDORO
¡No! ¡Sublima el pensamiento!
¡Todo ha cambiado para ti!
Pisarás más tesoros que barro,
conquistarás todos los corazones.
Ven conmigo y no temas; para ti desde lo alto
me inspira un Dios cuyo trono no se tambalea.
Y si todavía dudas, ¡mira quién soy!
(En el momento que ella se vuelve,
Alidoro arroja la capa)
Allí en los misterios profundos del cielo,
sobre el altísimo trono del poder,
vela un Dios, señor del mundo;
bajo cuyo pie murmura el trueno.
Lo sabe todo, lo ve todo y no deja
que en la angustia muera la bondad.
Entre la ceniza, el llanto y el afán
el te ve criatura inocente,
y cambiando tu estado tirano
en medio del horror lanza un rayo de luz.
No, no, no, no temas. Ha cambiado la escena:
tu pena atenuándose va.
(Se oye acercarse una carroza)
¿No te parece oír
un creciente murmullo?
¡Ah, alégrate: mi coche
te conducirá al triunfo!
Me miras, te sientes confusa…
Eh, jovencita, ¿no contestas?
Desconcertada está tu cabeza
y da vueltas en todas direcciones,
como barco en una gran tempestad
que, a cada ola, sube y baja.
Pero ya ha pasado lo peor,
la serenidad resplandece.
El destino se ha transformado:
la inocencia triunfará.
(Abren la puerta; se ve una carroza.
Cenerentola sube a ella, Alidoro cierra
la puerta y se escucha la salida de la carroza)
