CONCIERTO PARA PIANO DE GRIEG – CONCIERTO EN LA MENOR OP.16

Introducción
Cuando se estrenó esta obra, el Concierto para piano de Grieg en la menor, rapidamente se vió catapultado al éxito y hoy en día está considerado como uno de los grandes conciertos para piano. Hay quien lo ha comparado con el Concierto para piano de Schumann, escrito en la misma clave. Sin embargo las diferencias son notables, y se hacen más patentes si contemplamos el vívido color escandinavo que tan bien supieron captar los compositores oriundos de aquellos países del norte de Europa.
Los ritmos de las canciones y danzas escandinavas impregnan toda la obra a pesar de no hacer referencia alguna a ninguna melodía específica.
Concierto para piano de Grieg
El Concierto para piano y orquesta en la menor (Klaverkonsert i a-moll), opus 16, de Edvard Grieg es una de las pocas obras concertantes de su autor. Es el único concierto para piano y orquesta que Grieg llegó a finalizar.
Su estreno tuvo lugar en Copenhague el 3 de abril de 1869.
Pese a la buena acogida que tuvo la obra (pues hasta Liszt llegó a tocarla en la visita a Roma 1870 de Grieg, dejando admirado al compositor), Grieg la revisó siete veces, la última en 1906-1907, y ésta es la versión que se escucha hoy.
Movimientos
El Concierto para piano de Edvard Grieg consta de los tres movimientos tradicionales de los que un concierto pianístico se constituye:
Allegro molto moderato. El concierto comienza con un impetuoso redoble de timbal y una serie de acordes de gran esfuerzo. Este primer movimiento está escrito en forma sonata. El primer tema es presentado por el clarinete, y recogido luego por el solista con numerosos embellecimientos; el segundo tema, encomendado a los violonchelos, es de inequívoco sabor noruego. Durante el amplio desarrollo, el piano tiene muchos momentos para lucir sus cualidades líricas y virtuosísticas, con una soberbia cadencia y bellísimos pasajes en los que comparte protagonismo con la flauta y la trompa.
Adagio. Hermoso, de carácter intimista y soñador. Prescinde de los metales, a excepción de las dos trompas. El delicado tema principal es expuesto por la cuerda en sordina y tomado después por el piano, que con sus trinos parece reflejar un estado de beatitud primaveral. Un pasaje de transición da paso al movimiento final.
Allegro moderato molto e marcato – Quasi presto – Andante maestoso. Está construido sobre un tema de danza popular, alegre y rítmica, que contrasta con un segundo tema de gran lirismo presentado por la flauta. El concierto retoma el brío inicial y, tras la cadencia, finaliza de manera majestuosa y brillante.
A una gran obra corresponde un gran intérprete. Arthur Rubinstein al piano con la London Symphony Orchestra. Dirige: André Previn.