Sinfonía Fausto de Liszt – Vladimir Jurowski, London Philharmonic

SINFONÍA FAUSTO DE LISZT –

 

Sinfonía Fausto

 

Introducción

Posiblemente Goethe no sabía lo que su obra Faust iba a suponer años y décadas después de que se publicara en dos partes en 1808 y 1832. La obra iba a ser fuente de inspiración para un gran abanico de artistas en todas las disciplinas. La música fue una de ellas. Recordemos las óperas de Charles Gounod, Faust o la de Berlioz, La damnation de Faust; por poner dos ejemplos. Hoy vamos a ver lo que inspiró a otro compositor su encuentro con esta obra. Hoy hablaremos de la Sinfonía Fausto de Franz Liszt.

 

Sinfonía Fausto de Liszt

Franz Liszt compuso su Sinfonía Fausto en los años 1853 y 54. Él mismo la subtituló como Tres retratos de carácter (Eine Faust-Simphonie in drei Charakterbildern). En sentido riguroso se trata de un tríptico de poemas sinfónicos, dedicados a los personajes de Fausto, Margarita y Mefistófeles.

La obra fue revisada en los siguientes años, con unos compases para metal y un Chorus Mysticus añadido al final, en las que las palabras de Fausto (Parte II) son cantadas por un coro masculino y un solista tenor en la mitad del movimiento. También se hicieron otros cambios menores y mayores. En 1880 Liszt añadió diez compases más al segundo movimiento.

La sinfonía fue estrenada el 5 de septiembre de 1857, para la inauguración del monumento a Goethe y Schiller.

Estructura

La Sinfonía Fausto, como hemos dicho consta de tres partes, son las siguientes

Fausto

La tonalidad básica de la sinfonía (do menor), está algo desdibujada por la apertura del tema, formada por arpegios y quintas aumentadas. Este tema evoca el pesimismo de Fausto, un soñador, en una interminable búsqueda de la verdad y el conocimiento. La siguiente parte, llamada, tema de la Nostalgia, es introducido por el oboe. Al final del lento crescendo, aparece un violento Allegro agitato ed appassionato representando el apetito insaciable de Fausto por los placeres de la vida. Una melodía de oboe y clarinete representa los dolorosos deleites del héroe.

Margarita

Este lento movimiento esta en la tonalidad de sol sostenido mayor. Expresa la inocencia virginal de Margarita. Un diálogo entre clarinete y violines describen el desojar inocente de los pétalos de la flor, en el juego de «me quiere, no me quiere». Ella está obsesionada con Fausto y por lo tanto podemos escuchar como los temas de Fausto son progresivamente introducidos a la música, hasta que forma un apasionado dueto de amor con el tema de Margarita.

Mefistófeles

El tercer movimiento es el más destacado de toda la Sinfonía Fausto. Como Mefistófeles, Satán, el Espíritu de la Negación, no es capaz de crear sus propios temas, coge los temas de Fausto del primer movimiento y los mutila en una irónica y diabólica distorsión, además de introducir el «motivo del orgullo», procedente de la Malédiction (obra para piano y orquesta, escrita por Liszt en su juventud). Mefistófeles es, sin embargo, impotente cuando se encuentra con la inocencia de Margarita, así que su tema se mantiene intacto, incluso expulsa al Espíritu de la Negación al final de la obra. Aparece el Chorus mysticus tranquilo y positivo. El coro masculino canta el pasaje del Fausto de Goethe:
Todo lo transitorio
es sólo un símil;
lo inalcanzable
devendrá suceso;
lo indescriptible,
está aquí consumado;
el Eterno Femenino
llevándonos arriba.

El tenor solista levanta entonces el murmullo del coro y comienza a cantar las dos últimas líneas del texto, enfatizando el poder de la salvación a través de la Femineidad Eterna. La sinfonía acaba con un clímax del coro y la orquesta, respaldada por unos acordes mantenidos por el órgano.

Vamos a ver la interpretación de la London Philharmonic Orchestra dirigida por Vladimir Jurowski, con Marco Jentzsch, tenor.