ANDANTE FESTIVO DE SIBELIUS, DIRIGE JEAN SIBELIUS. OSF

Introducción
Hoy traigo un documento histórico. El compositor Jean Sibelius dirigiendo a la Orquesta Sinfónica de la Radio de Finlandia una de sus obras. Es histórico porque no existe otro de estas características. Es una pieza breve, y todo lo que tiene de breve lo tiene también de bella y grandiosa. Con la música de Sibelius siempre me ocurre lo mismo: me quita el aliento la enormidad de su música, casi me hipnotiza.
Hoy vamos a gozar con este Andante festivo de Sibelius dirigido por él mismo en 1939.
Andante festivo de Sibelius
El Andante Festivo es una composición de Jean Sibelius originalmente escrita para cuarteto de cuerda en 1922. En 1938, el compositor reorquestó la pieza para orquesta de cuerda y timbales. El 1 de enero de 1939 Sibelius dirigió su composición en vivo que fue retransmitida a nivel mundial, convirtiéndolo en el único documento sonoro del compositor interpretando su propia música.
Sibelius escuchaba la radio con frecuencia en la década de 1930. Pensó acerca de componer para la radio de una manera diferente, para mitigar las distorsiones creadas por los altavoces de la época. Cuando Olin Downes, un crítico del New York Times, le solicitó «que dirigiera una pieza de música como un saludo de Finlandia al mundo en un programa de radio para celebrar la Exposición Mundial de Nueva York», puso en práctica esta idea mediante la adaptación del cuarteto de cuerda. Este himno de gran sonoridad se construye como una suave corriente continua de frases melódicas similares que fluyen dentro y fuera de cada una de ellas. Sibelius fue un violinista y sabía cómo componer para las cuerdas. Estas interpretan una «melodía que se repite de forma continua» cuya respuesta encontramos en los timbales en los últimos cuatro compases, como si de una contestación religiosa se tratara en una época sin Segunda Guerra Mundial.
La versión para cuerdas y timbales se estrenó por primera vez en una retransmisión en directo el 1 de enero de 1939 dirigida por el compositor, siendo el único ejemplo del compositor interpretando una de sus propias obras. Mantiene un tempo lento, profesionalmente, con «rubatos no forzados»,consiguiendo un solemne y melodioso sonido de las cuerdas. Como compositor de la obra podía permitirse la libertad de no seguir las indicaciones de tempo de la partitura.
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