El cuarteto K 465 de Mozart tiene el subtítulo de «Cuarteto de las disonancias», y es que sorprende esa musicalidad en una obra del compositor salzburgués, ya que la mayoría de ellas son armoniosas. En ocasiones las disonancias son composiciones difíciles de comprender, y en Mozart todo suena «lógico», incluso cuando incorpora una disonancia la música sigue sonando bien.
Desde el inicio del cuarteto se tiene la sensación de que algo maravilloso va a suceder, como una tensión creciente. Y así sucede. La música nos produce una sensación de optimismo y alegría.
Primer Movimiento
Segundo Movimiento
Tercer Movimiento
Cuarto Movimiento
Intérpretes: Calder Quartet
