SINFONÍA LINZ DE MOZART – SINFONÍA Nº 36 EN DO MAYOR, K.425 «LINZ»

Introducción
Que la vida de Wolfgang Amadeus Mozart da para novelas, películas y libros varios, lo sabemos sobradamente. Lo que es interesante es, si se puede, ver la vida que transcurría en paralelo a la composición de sus obras. Hoy vamos a poder hacer esto hablando de la Sinfonía Linz.
Mozart se casó en 1782 con Constanze sin el consentimiento de su padre, Leopold Mozart. Tampoco la hermana de Wolfgang, Nannerl, apreciaba mucho a su cuñada. En 1783, Wolfgang y Constanze tuvieron su primer hijo, Raimund Leopold.
Wolfgang y Constanze, unos meses tras el nacimiento del hijo, deciden ir a Salzburgo a visitar a su padre y hermana e intentar suavizar las tensas relaciones entre ellos. No lo consiguen y además estando allí reciben la noticia de la muerte de su hijo, al que habían dejado en Viena. Emprenden el viaje de regreso pasando por la ciudad de Linz, donde tenía comprometido un concierto, pero se da cuenta de que no tiene nada compuesto para estrenar allí.
Así, entre prisas y pena nace la Sinfonía Linz.
Sinfonía Linz
Probablemente el estreno tuvo lugar sin tiempo para ensayar, sin embargo fue un éxito rotundo. Hoy en día sigue siendo una de las sinfonías de Mozart más interpretadas.
Estructura
Adagio, Allegro con spirito
La introducción del primer movimientos es un Adagio a la antigua, de factura claramente haydniana, que, como escribió un observador, «despierta la espera de algo exaltado». El Allegro cono spirito que le sucede es un ejemplo perfecto de la escritura clásica de una sinfonía. De proporciones rigurosas y de carácter alegre pero noble, oscila entre un sentimiento heroico y una gracia suave y espiritual, de forma que puede caer en una teatralidad decepcionante si está mal interpretado.
Poco Adagio
El segundo movimiento, en fa mayor, que a menudo se anota como Andante, es particularmente destacable por la multiplicidad de los temas secundarios, plenos de meditaciones interrogativas, al carácter tranquilizador y afectuoso, muy melódico.
Minueto
El tercer movimiento, el Minueto, es particularmente formal y sin demasiado interés. Aunque es elegante y gracioso, no presenta ninguna originalidad musical. Constituye aun así un excelente contraste con el final.
Presto
El cuarto movimiento, el último, tiene un carácter apolíneo, y conduce la obra hacia el triunfo, y en este sentido se asemeja a la Sinfonía en re «Haffner» KV 385.
Vamos a ver la interpretación de la Sinfonía Linz de Mozart a cargo de la Orquesta Filarmónica de Viena dirigida por Carlos Kleiber.