LA BELLE EPOQUE – MÚSICA POPULAR EN FRANCIA (S XIX Y S XX)

Introducción
En este repaso que estamos haciendo de la música popular de principios del siglo XX o finales del XIX, llegamos a Francia. Un día ya dijimos que la música y los sucesos históricos sufrían una influencia recíproca. En este periodo de finales del siglo XIX y principios del XX hubo un paréntesis en lo que se refiere a conflictos bélicos en Europa. Esto contribuyó al auge económico y a la creación de espacios donde divertirse. Se abrieron multitud de salas de concierto y unos cafés que tenían el nombre de café-concert. Los ingleses exportaron lo que concocemos por music-hall, o sala de música. Ambos conceptos dieron cabida a un nuevo tipo de artista. Había nacido la Belle Epoque.
La Belle Epoque
Hay que reconocer que dieron a estos años que van del 1870 al 1914 un nombre precioso: Época bella y además le buscaron un escenario ideal: la ciudad de París. Entonces se convirtió en la capital europea del espectáculo. Pero no fue solo eso, La Belle Epoque se hizo notar en muchos otros aspectos como puede ser la arquitectura, las ciudades y hasta en la moda femenina sobre todo.
Las exposiciones universales realizadas en París en los años 1889 y 1900 son los símbolos de la Belle Epoque, por su insistencia en la promoción del progreso científico y por atraer la atención a nivel realmente mundial. Tales exhibiciones servían igualmente para resaltar ante un público mundial la fe en la ciencia y la tecnología, exaltando la capacidad del individuo para dominar y vencer los obstáculos que le planteaba la naturaleza. Si bien tales ideas databan de la época de la Ilustración, ahora eran difundidas, entendidas y aceptadas como válidas por grandes masas humanas y no solo por una élite intelectual.
La Mistinguett
Mistinguett, o Jeanne Bourgeois, fue la artista más popular de ese periodo. De sus revistas salieron las canciones más populares de aquel momento. No tenía una gran voz, pero sabía estar sobre un escenario y supo hacer ese descenso de las escaleras que hacen las vedettes como nadie lo había hecho. Parecía majestuosa y elegante con sus sempiternas plumas.
Fue la partenaire de Maurice Chevalier, otro gran nombre de la Belle Epoque y el music-hall, también tuvo con él una relación un tanto tempestuosa.
Vamos a escucharla en dos temas que hizo populares: Ça c’est Paris, que es como un himno para los parisinos y Mon homme, probablemente más conocida porque se han hecho múltiples versiones a lo largo del tiempo.