El cuplé – Música popular en España a principios del S.XX

EL CUPLÉ – MÚSICA POPULAR EN ESPAÑA A PRINCIPIOS DEL S.XX

 

El cuplé

 

Introducción

Hoy nuestro espacio está dedicado a un género muy español y que, al revisarlo, tal vez nos cuesta creer que tuviera el éxito que tuvo en su momento. El cuplé y las cupletistas tuvieron una popularidad tremenda y arrastraban a legiones de seguidores. Como todo género musical, no nace por generación espontánea. Tiene sus orígenes en la tonadilla del siglo XVIII, que fue desapareciendo a principios del siglo XIX, pero no así el estilo de las canciones que se integraron en el género chico. Pronto apareció lo que se conoce como género ínfimo, en él, la canción es el eje fundamental. Lo de menos es la trama argumental.

Precursores

En lo que hemos señalado en el párrafo anterior, es decir, el género ínfimo, ya encontramos lo que veremos más tarde en el cuplé: letras con segunda intención y bastante descaradas algunas, junto con la picardía de las intérpretes que jugaban con sus encantos femeninos. Tampoco es de extrañar que muchas zarzuelas de finales del XIX tuvieran piezas con estructura de cuplé. Es el caso de Si vas a Calatayud, de La Dolores o La regadera de La alegre trompetería.

Vamos a ver como suenan.

Si vas a Calatayud, con Margarita Sánchez

 

 

La regadera, con Olga Ramos

 

 

El cuplé

La palabra cuplé tiene origen en Francia donde se denomina couplet a la estrofa de una canción.

Los cuplés eran interpretados exclusivamente por mujeres, aunque compositores y escritores fueran hombres. El cuplé es una canción de corta duración y siempre con doble sentido. Las intérpretes eran conocidas como cupletistas. Actuaban generalmente en pequeños teatros. Esto es comprensible, por una parte, el público – mayormente masculino – quería ver de cerca a la señorita; y además, las cupletistas en general no solían tener grandes voces (ni cantaban muy bien, esto lo digo yo), así que en un teatro grande se hubieran perdido. Este cuplé pícaro, luego veremos que hay otro sentimental, tiene su ejemplo más representativo en La pulga. Su interpretación en 1894 en el Teatro Barbieri dió paso al género llamado Varietés, allí el cuplé fue el rey.

Vamos a ver a Sara Montiel interpretando La pulga.

 

 

Nombres de cupletistas famosas de ese momento son La Chelito o La Fornarina, de ésta escuchamos (bastante mal) Clavelitos.

 

 

Antes he dicho que las cupletistas no se distinguían por ser unas grandes cantantes, pero sí que sabían vocalizar bastante bien. Esto era muy importante para entender la letra, que era lo importante.

Otro nombre remarcable era el de La Goya, ésta supo dar un toque elegante a sus interpretaciones. La vamos a oir en el famoso Tápame, tápame pero también cultivó el cuplé sentimental del que hablaremos más tarde.

 

 

Cuplé sentimental

La creadora de este género fue Raquel Meller que hizo inmortales canciones como La violetera o El relicario, la vamos a oir en la primera de ellas. Nos la podemos imaginar repartiendo ramilletes de violetas entre el público masculino.

 

 

Este tipo tenía sus raíces en la opereta y en él se encuentran elementos del folclore andaluz, que más tarde sería la simiente de lo que hoy conocemos por copla andaluza, también mal llamada canción española. Las cupletistas que más se acercaron a este género fueron Amalia Molina y Pastora Imperio.

Escucharemos a Pastora Imperio, que verdaderamente fue una precursora de la copla. Sus canciones evocaban su tierra andaluza, así como sus bailes.

La canción lleva por título Carambará. (Ver en YouTube)