Argumento Acto II «Il Trovatore»
La acción se sitúa ahora en los montes de Vizcaya. En un campamento gitano, más concretamente. Allí se hallan Azucena y Manrico, recuperándose de las heridas recibidas en la guerra y rescatado a tiempo por su madre.
Los gitanos cantan mientras trabajan. Azucena está absorta mirando las llamas de la fogata del campamento y canta una canción que cuenta la historia de una mujer llevada a la hoguera. Cuando sale de ese estado hipnótico le pide e Manrico que lleve a cabo una venganza. Cuando finalmente se quedan solos, éste le pide a Azucena que le explique que significa la canción que acaba de cantar.
Azucena le cuenta conmocionada, cómo su madre fue llevada a la hoguera y de que manera tan insistente le pidió a ella, su hija, que la vengara. Azucena le cuenta que raptó al hijo menor del viejo conde, y en el mismo lugar donde su madre fue quemada, encendió una nueva hoguera. Loca y confusa cogió al niño que tenía cerca y lo echó a las llamas, dándose cuenta después de que a quien había quemado era nada más y nada menos que a su propio hijo.
Manrico, que no cabe en sí del horror y el estupor que siente, le pregunta entonces si él no es en realidad su hijo. Azucena, dándose cuenta de lo que acaba de decir, se retracta y asegura ser su madre, porque sólo una madre hubiera hecho lo que ella ha hecho por él.
Manrico, aunque más tranquilo, no puede menos que recordar que cuando tuvo lugar el duelo con el conde, le pareció que una fuerza misteriosa le impedía dar muerte a su rival. Azucena se lamenta de esto y le dice que, si se presenta una nueva oportunidad, no dude en dar muerte al infame conde.
Llega un mensajero que le dice a Manrico que los partidarios del conde de Urgel han tomado Castellor y que Leonora, que lo da por muerto, va a tomar los hábitos. Manrico lo dispone todo para ir a buscarla, aunque Azucena intenta detenerlo. Manrico se va.
Mientras tanto, en el convento de Castellor todo está dispuesto para que Leonora haga sus votos. El conde de Luna ha llegado hasta allí para raptarla y hacerla suya, ahora que cree que su rival ha muerto. Cuando interrumpe la ceremonia para decir que el único altar que Leonora verá será el de su boda con él, llega Manrico que se lleva a una emocionada y sorprendida Leonora, dejando al conde más enfurecido que nunca.
Enlace al libreto: Kareol
Enlaces a las entradas del Acto II
Coro de los gitanos – Stride la vampa / D. Zajick
Condotta ell’era in ceppi / Cossotto- Domingo
Mal reggendo all’aspro assalto – Pavarotti, Zajick
Il balen del suo sorriso – P. Cappuccilli
E deggio e posso crederlo – Eva Marton
Entrada principal
Il Trovatore (G. Verdi) – Highlights
