En cualquiera de las muchas biografías que hay escritas acerca de Robert Schumann, se pueden encontrar no una, sino varias referencias a su precaria salud mental. Sufría de periodos depresivos, problemas de relación con sus semejantes y otros trastornos. ¿Genialidad o locura? Lo cierto es que, tristemente acabó sus días en un sanatorio para enfermos mentales.
Sin embargo mucho antes de eso, Schumann, que era consciente de sus cambios de estado anímico, ideó la teoría que lo que en realidad le ocurría era que en su interior convivían dos personalidades, que el convirtió en sus amigos imaginarios, llegando a darles nombre.
Sus imaginarios compañeros se llamaban Florestán, extrovertido y apasionado y Eusebius, introvertido y taciturno. Schumann se servía de ellos a la hora de escribir sus críticas musicales, haciendo que entre ellos se entablara un diálogo o una discusión.
Estas dos personalidades se pueden entrever también en su obra para piano, Florestán es quien surge en los pasajes extrovertidos y Eusebius en los introvertidos. Un ejemplo son las Danzas de la Cofradía de David, que podremos escuchar a continuación interpretadas por András Schiff.
Danzas de la Cofradía de David
Davidsbündlertanze (Danzas de la cofradía de David), Op. 6 es un ciclo de 18 piezas para piano solo compuestas por Robert Schumann en 1837. Está formado por dos partes cada una de las cuales consta de nueve piezas sobre personajes. La obra está dedicada al compositor Walther Wolfgang von Goethe.
Los seudónimos de Schumann, Florestan y Eusebius también juegan un papel importante en esta edición. Los dos personajes simbolizan su doble papel en la ficticia Cofradía de David, que también da nombre a este ciclo. En ella, Florestan es el «corredor de tormentas rugiente y animado». Eusebio forma el polo opuesto como «el joven amable que siempre se mantiene modestamente en un segundo plano». En la primera edición, las piezas se titulan «Florestán y Eusebio» o solo uno de los dos nombres. En la edición revisada, se han eliminado los seudónimos.
