Stravinsky – Gergiev : El pájaro de fuego

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VALERY GERGIEV DIRIGE «EL PÁJARO DE FUEGO» DE IGOS STRAVINSKY

Valery Gergiev dirige a la Filarmónica de Viena en la interpretación de El pájaro de fuego de Igor Stravinsky.

El pájaro de fuego lo compuso Stravinsky a los 28 años de edad por encargo de Sergei Diaghilev, que quería esta obra para la temporada de 1910 de los Ballets Rusos. Así pues, se estrenó en París el 25 de junio de aquel mismo año. Esta obra sorprendió a todos, y en primer lugar a los bailarines. Debido a la rítmica de la música, la coreografia que creó Fokin, desorientó a los bailarines en su estreno; tanto que la bailarina Anna Pavlova rehusó a bailar «semejantes necedades» según sus propias palabras. La sustituyó Tamara Karsavina quien obtuvo un sonoro éxito. Pero lo que realmente entusiasmó al público parisino fue la música de Stravinsky, su originalidad, el vestuario y los decorados. El pájaro de fuego terminó con toda idea del ballet clásico, y los tutús quedaron a la espera de otras obras, pero no tenían lugar en esta deslumbrante obra de Stravinsky.

El argumento de El pájaro de fuego es, como en otras muchas ocasiones, propio de un cuento de hadas: El príncipe Iván, que ha salido a cazar por la noche, se adentra sin saberlo en el jardín encantado del malvado Kaschéi el Inmortal. De repente, se le aparece un pájaro de resplandeciente plumaje que revolotea entre los árboles. Iván lo persigue y consigue capturarlo, pero, conmovido por las súplicas que éste le dirige, le concede la libertad, obteniendo a cambio una de sus plumas. Poco después, el príncipe descubre a un grupo de trece princesas que juegan lanzándose manzanas de oro que arrancan de un árbol del jardín. El joven se les acerca y queda enseguida prendado de la princesa más hermosa, quien, a su vez, le corresponde. Al amanecer, los monstruos servidores de Kaschéi hacen prisionero al joven Iván, al que el brujo quiere convertir en piedra. Cuando está a punto de conseguirlo, el príncipe llama en su ayuda al pájaro de fuego, agitando la pluma que éste le ha dado. El pájaro acude y hechiza al séquito del brujo. Sin embargo, pronto los monstruos se recobran y se lanzan a una danza infernal que los deja exhaustos. El pájaro interviene de nuevo y, tras dormir a Kaschéi con un dulce berceuse, revela al príncipe que el malvado brujo tiene escondida su alma dentro de un huevo. Kaschéi despierta, pero Iván se ha apoderado del huevo y lo estrella contra el suelo. El brujo y todo su séquito desaparecen para siempre. Con el despertar de los caballeros petrificados, el príncipe y la princesa celebran su boda.

En esta versión orquestal a cargo de la Filarmónica de Viena dirigida por Valery Gergiev podemos oir la belleza brillante y mágica de esta partitura de Stravinsky.