SINFONÍA MANFRED DE TCHAIKOVSKY

Introducción
A las seis sinfonías que escribiera Tchaikovsky, hay que añadir la que vamos a escuchar hoy: la Sinfonía Manfred o Manfredo. En 1882, Balakirev sugirió a Tchaikovsky la posibilidad de componer una partitura inspirada en el poema de Byron, Manfredo.
En un principio a Tchaikovsky no le entusiasmó la idea, pero en 1885, tras haber leído la obra de Byron se puso a trabajar intensamente en la partitura, aprovechando una fase de genial inspiración.
Algunos dicen que este fue su trabajo más brillante e inspirador; incluso el director Arturo Toscanini la consideró como el mejor trabajo de Tchaikovsky, de los mejores del repertorio ruso, aunque otros la han llegado a calificar como de lo peor. Ya se sabe, nunca llueve a gusto de todos, y en música aún menos.
Sinfonía Manfred de Tchaikovsky
La sinfonía se compone de cuatro movimientos, cada uno de los cuales lleva breves notas de programa al comienzo de la partitura.
Lento lúgubre
Vivace con spirito
Andante con moto
Allegro con fuoco
I. Lento lúgubre (Si menor)
“Manfredo vaga por los Alpes, cansado de las preguntas fatales de la existencia, atormentado por los deseos desesperados y el recuerdo de los crímenes pasados, sufre crueles dolores espirituales. Se ha dedicado a las ciencias ocultas y comanda poderosas fuerzas de la oscuridad, pero ni ellas ni nada en este mundo pueden darle el olvido al que solo aspira en vano. El recuerdo del Astarté perdida, amada apasionadamente, atormenta su corazón y no hay límite ni final para la desesperación de Manfred».
La encarnación musical de estas notas programáticas consta de cinco grandes episodios intercalados con cuatro pausas. Un primer tema inquietante, brevemente discordante, construye una música espaciosa y monolítica. Un segundo tema conduce al segundo episodio, llegando al clímax más fuerte que Tchaikovsky haya escrito jamás. La música del tercer episodio parece más tranquila, mientras que el cuarto representa la aparición de Astarté. El quinto episodio culmina en un clímax frenético y termina con una serie de acordes abruptos.1
II. Vivace con spirito (si menor)
«El hada de los Alpes se le aparece a Manfredo en el arco iris creado por el rocío de una cascada».
Los esfuerzos de Tchaikovsky por explorar nuevas posibilidades de escritura musical le permitieron presentar su música con nuevos colores y contrastes más refinados. Parece que la orquestación crea la música, como si Tchaikovsky hubiera estado pensando directamente en colores y texturas, convirtiéndolos en el punto focal. Simplemente no existe la melodía y la base armónica mal definida, crea un mundo fascinante, frágil y mágico. Esto se vuelve claro cuando una verdadera melodía lírica entra en la sección central del movimiento.1
III. Andante con moto (sol mayor)
«Pastoral. Una imagen de la vida pobre, sencilla y libre de los montañeses».
Esta pastoral se abre con una siciliana, seguido de la llamada de tres notas de un cazador. Vuelve el tema inicial. Se escucha una danza campesina breve y animada, seguida de un estallido violento, antes de que el tema pastoral inicial, más amplio, regrese en una parte más completa y decorativa. El cazador toca su cuerno; la música se desvanece.1
IV. Allegro con fuoco (Si menor – Re bemol mayor – Si mayor)
«El palacio subterráneo de Ariman. Orgía infernal. Aparición de Manfredo en medio de la bacanal. Evocación y aparición de la sombra de Astarté. Él es perdonado. Muerte de Manfredo«.
Muchos críticos consideran que el final es defectuoso, pero el problema no es tanto la música como el programa. Hasta este punto, Tchaikovsky ha logrado conciliar bien los requisitos extramusicales de cada movimiento con la música misma. Ahora, sin embargo, el programa toma el relevo, comenzando con una fuga, que es por su propia naturaleza académica y no dramática, para representar el descubrimiento de Manfredo por la horda infernal. El resultado, aunque en muchos sentidos parece una recapitulación condensada de la segunda mitad del primer movimiento, se convierte en una pieza fragmentada e interrumpida, que termina con un coral que representa la muerte de Manfredo.
Veamos la interpretación de la Sinfonía Manfred a cargo de la Frankfurt Radio Symphony. Dirige Vasily Petrenko, 2016.