LAS BALADAS DE CHOPIN PARA PIANO – CUATRO BALADAS
Hoy dedicamos este espacio a las cuatro Baladas de Chopin que el compositor escribiera para piano. Tenemos, pues, unas piezas llenas de romanticismo y virtuosismo. Vamos a oir a cuatro pianistas diferentes, aunque en la red hay interpretaciones de las cuatro Baladas de Chopin por un mismo solista que merecen mucho la pena. Sin embargo también nos ha parecido interesante tener ocho manos y cuatro sensibilidades distintas.
Las Baladas de Chopin para piano
Frédéric Chopin compuso cuatro baladas para piano, que se han convertido en piezas muy famosas entre los pianistas dadas sus frecuentes interpretaciones, sobre todo la primera de ellas, además de la dificultad técnica que presentan. En origen, la balada era un poema cantado, que mezclaba lo lírico y lo épico. Chopin compuso sus baladas entre 1831 y 1842, inspiradas en poemas de Adam Mickiewicz, amigo del compositor, y al igual que éste, exiliado en París.
Las cuatro Baladas de Chopin tienen forma de sonata, modificadas según las necesidades del músico.
Balada Nº 1 en sol menor, Op.23
Esta primera de las cuatro Baladas de Chopin fue publicada en 1836. Posiblemente está inspirada en el poema de Mickiewicz, Konrad Wallenrod. Estuvo inspirada en la amargura que Chopin sufría solo en Viena por la ausencia de su familia y amigos los cuales estaban en Polonia luchando contra la opresión del imperio ruso. Es una obra tan dramática que Schumann llegó a llamarla «Polonesa» y hoy es tan famosa como lo fue en aquella época. En ella encontramos dos temas que Chopin desarrolla con mucha originalidad para terminar en una magnífica coda final.
La vamos a ver interpretada por Lang Lang.
Balada Nº 2 en fa mayor, Op.38
Inspirada en otro poema de Mickiewicz, El Lago de Switez o Lago de Willis. Fue publicada en 1840. Schumann recordaba habérsela oído a Chopin durante su estancia en Leipzig en 1836, pero sin los motivos más apasionados. Así pues, cabe suponer que Chopin trabajó intensamente en ella. Está dedicada a Robert Schumann.
La oimos interpretada por Arthur Rubinstein.
Balada Nº 3 en la bemol mayor, Op.47
Compuesta entre 1830 y 1841. Se ha hablado mucho de la influencia en ella del poema Ondine de Mickiewicz. En esta tercera de las cuatro Baladas de Chopin, el compositor consigue sonoridades inauditas hasta el momento. Se ha hablado incluso de la influencia que tuvo en la obra Ondine de Ravel. El compositor francés sentía una auténtica admiración por Chopin.
La vemos interpretada por Claudio Arrau.
Balada Nº 4 en fa menor, Op.52
Esta balada pertenece al último periodo creativo de Chopin. Menos romántica que las anteriores, en ella se ha dicho que se perciben acentos precursores del impresionismo.
La oimos interpretada por Martha Argerich.
