Scena Ottava (Entra la contessa sola)Nº 19. Recitativo ed Aria CONTESSA E Susanna non vien! Sono ansiosa di saper come il Conte accolse la proposta. Alquanto ardito il progetto mi par, e ad uno sposo sì vivace, e geloso! Ma che mal c’è? Cangiando i miei vestiti con quelli di Susanna, e i suoi co’ miei… al favor della notte… oh cielo, a quale umil stato fatale io son ridotta da un consorte crudel, che dopo avermi con un misto inaudito d’infedeltà, di gelosia, di sdegni, prima amata, indi offesa, e alfin tradita, fammi or cercar da una mia serva aita! Dove sono i bei momenti di dolcezza e di piacer, dove andaro i giuramenti di quel labbro menzogner? Perché mai se in pianti e in pene per me tutto si cangiò, la memoria di quel bene dal mio sen non trapassò? Ah! Se almen la mia costanza nel languire amando ognor, mi portasse una speranza di cangiar l’ingrato cor. (parte) Scena Novena (Entrano il Conte ed Antonio con cappello in mano) ANTONIO Io vi dico, signor, che Cherubino è ancora nel castello, e vedete per prova il suo cappello. CONTE Ma come, se a quest’ora esser giunto a Siviglia egli dovria. ANTONIO Scusate, oggi Siviglia è a casa mia, là vestissi da donna, e là lasciati ha gl’altri abiti suoi. CONTE Perfidi! ANTONIO Andiam, e li vedrete voi. (Partono.) Scena Decima (Entrano la Contessa e Susanna) CONTESSA Cosa mi narri, e che ne disse il Conte? SUSANNA Gli si leggeva in fronte il dispetto e la rabbia. CONTESSA Piano, che meglio or lo porremo in gabbia. Dov’è l’appuntamento che tu gli proponesti? SUSANNA In giardino. CONTESSA Fissiamgli un loco. Scrivi. SUSANNA Ch’io scriva… ma, signora… CONTESSA Eh, scrivi dico; e tutto io prendo su me stessa. (Susanna siede e scrive) | Escena Octava (Entra la condesa sola)Nº 19 Recitativo y aria CONDESA ¡Y Susana no viene! Estoy ansiosa de saber cómo el conde acoge la propuesta; ¡un tanto audaz el proyecto me parece; con un esposo tan vital y celoso!… Pero, ¿qué mal hay? Cambiando mis vestidos con los de Susana, y los suyos con los míos, con la noche a favor… ¡Oh cielos!, ¡a qué humilde estado fatal he sido reducida por un consorte cruel! Después de haberme con una mezcla inaudita de infidelidad, de celos, de desdenes, al principio amada, después ofendida, y al fin traicionada me obliga ahora a buscar la ayuda de una criada! ¿Dónde están esos bellos momentos de dulzura y de placer? ¿Adónde fueron los juramentos de aquellos labios engañosos? ¡Por qué pues, si en llantos y en penas para mí todo cambió la memoria de aquel amor no se ha borrado de mi seno! ¡Ah! si al menos mi constancia en el languidecer de amor, me trajese una esperanza de cambiar su ingrato corazón. (Sale) Escena Novena (Entran el conde y Antonio, éste con un sombrero en la mano) ANTONIO Yo os digo, señor, que Cherubino está aún en el castillo, y ved, como prueba, su sombrero. CONDE ¿Pero cómo?, ¡si a estas horas él debería de estar en Sevilla! ANTONIO Perdonad, hoy Sevilla está en mi casa. Allá se ha vestido de mujer y ha dejado sus otros vestidos. CONDE ¡Pérfidos! ANTONIO Vamos allí lo veréis. (Salen Antonio y el conde) Escena Décima (Entran Susana y la condesa ) CONDESA ¡Qué me cuentas!, ¿y qué dijo el conde? SUSANA Se le leía en la cara el despecho y la rabia. CONDESA ¡Calma, que ahora lo meteremos mejor en la jaula! ¿Dónde es la cita que le propusiste? SUSANA En el jardín. CONDESA Fijémosle un lugar. Escribe. SUSANA Que yo escriba… pero… señora… CONDESA ¡Ea, escribe, te digo!, yo lo asumo todo. (Susana se sienta y escribe) |