O del mio amato ben, canción de los hermanos Donaudy

O DEL MIO AMATO BEN, CANCIÓN DE LOS HERMANOS DONAUDY

 

O del mio amato ben

 

Posiblemente si buscamos este título, O del mio amato ben, veremos que se cita como autor a Stefano Donaudy, pero como la letra de la canción es de su hermano Alberto, los citamos a ambos en el encabezamiento.

 

Fracaso y éxito. Las dos caras de la moneda de los Donaudy

De los dos hermanos, el más conocido y del que encontramos más referencias es de Stefano (1879-1925), será porque era el autor de la música de todas las composiciones a las que su hermano Alberto (1880-1941) le puso el texto. No sólo hablamos de canciones, sino también de óperas.

Pues bien, de todas ellas, Falchetto, Ramuntcho, La Fiamminga, no queda ni rastro. Aunque debemos decir que en su momento tuvieron cierto éxito. Stefano, tras el fracaso de la última de las óperas citadas, en 1922, se retiró de la composición.

Sin embargo el apellido Donaudy no ha desaparecido del panorama musical. Por eso hablamos de éxito y éste vino de la mano de la obra 36 Arie di Stile Antico.

Algunas de ellas, como Vaghissima sembianza o la que vamos a escuchar hoy, O del mio amato ben, son muy populares y se interpretan frecuentemente en recitales.

Se ha comparado a Stefano Donaudy al compositor francés Reynaldo Hahn autor también de una buena cantidad de canciones, y de mucho más éxito

O del mio amato ben

Nos encontramos ante una canción sencillísima. Aquí no hay ninguna pretensión. Pero los hermanos Donaudy consiguieron algo que no es tan sencillo: el equilibrio. Hablamos de una canción de un amor perdido, de añoranza, es un lamento, y sin embargo no cae en la exageración en ningún momento.

Texto de O del mio amato ben

¡Ay! de mi bien amado he perdido el encanto!
Lejos está de mis ojos
quien me era gloria y orgullo.
Ahora por las silenciosas habitaciones
siempre le busco y llamo
con el corazón lleno de esperanzas…
Pero busco en vano, llamo en vano.
Y el llorar me es tan querido,
que sólo de llanto nutro el corazón.
Me parece, sin él, triste cada lugar.
La noche me parece el día;
el hielo me parece fuego.
Si a veces espero
darme cura,
sólo me atormenta un pensamiento:
pero, sin él, ¿qué haré?
Me parece así la vida
cosa vana sin mi amado.

 

Vamos a escuchar dos versiones, una la del tenor Luciano Pavarotti y la otra de la mezzosoprano Joyce DiDonato. El primero está acompañado al piano por Leone Magiera. DiDonato está acompañada por David Zobel.