
Se ha acabado los héroes románticos, las damas atormentadas, las locuras, los paisajes exóticos, dioses y criaturas fantásticas.
¡Señoras y señores, ha llegado el verismo! y aquí se masca la tragedia.
El verismo no quiere significar otra cosa que la voluntad de describir «il vero», es decir, lo real, lo verdadero. Pero la realidad más cruda y descarnada: el dolor. Los autores veristas no nos van a ahorrar ni un mal rato.
En la ópera «Pagliacci» de Leoncavallo se explica perfectamente lo que es el verismo. Su «Prólogo» es un manifiesto auténtico de esta corriente.
Después de un sorprendente «Si può? si può?», del Prólogo, que ya atrae de una manera excepcional la atención del público, nos explica que lo que a continuación vamos a ver son lágrimas de verdad, que lo que el autor nos va a mostrar es «uno squarcio di vita», un trozo de vida, para terminar diciéndonos «…puesto que somos hombres de carne y hueso, al igual que vosotros, respiramos el aire de este mundo huérfano.
Vamos a ver unas muestras de esa tremenda realidad que nos presenta el verismo en la ópera Pagliacci de Leoncavallo.
Barcarola