PAGLIACCI COMO LA ESCRIBIERA LEONCAVALLO – RICCARDO MUTI
Hoy vamos a ver algo que no es infrecuente que suceda en algunas óperas. A veces la tradición, que normalmente aparece un buen día sin más, se convierte en norma. Tanto que, cuando un director se ciñe a lo que escribiera en su momento el autor, nos resulta incluso extraño. Esto sucede en Pagliacci de Leoncavallo.
Pagliacci
Esta ópera corta, a pesar de tener dos actos, de Ruggero Leoncavallo, autor del libreto también, se estrenó el 21 de mayo de 1892 en el Teatro dele Verme de Milán.
Pagliacci está considerada como una de las óperas más emblemáticas del verismo. Lo es, ciertamente y por varias razones. La primera es que lo que se cuenta en la ópera sucedió en la realidad. Es decir, es verdad. Leoncavallo, hijo del juez de distrito al que pertenecía la localidad de Montalto di Calabria, fue testigo de la tragedia. La misma que luego plasmaría en su ópera.
En segundo lugar, porque el personaje del Prólogo en su aparición al empezar la obra, hace una descripción perfecta de lo que es el verismo en estado puro. Trozos de vida. El espectador verá amar como ama cualquier hombre y lo verá llorar. Todo es cierto. No hay concesiones ni a la belleza ni en el canto hay pretextos para apartarse del estilo verdaderamente verista.
Y aquí es donde, precisamente, veremos como a veces la tradición de la que hablábamos antes, tergiversa la intención del autor.
Pagliacci como la escribiera Leoncavallo
Repasando el libro autobiográfico de Ricardo Muti, Prima la musica, poi le parole, encontramos un párrafo en el que habla precisamente de esta ópera y de cómo la costumbre ha hecho que se olvidara la voluntad del compositor.
Leoncavallo creó el personaje del Prólogo, que canta un barítono y que suele ser quien después interpreta al payaso Tonio. El del Prólogo es un personaje metafísico. Nos explica al principio lo que vamos a ver, como ya hemos dicho. Termina su intervención delante del telón con la palabra Incominciate (Empezad). Ahí ya aparece en muchos casos un agudo que no está escrito en la partitura.
Sin embargo donde más se salta a la torera lo que escribió Leoncavallo es al final. Cuando ya ha sucedido toda la tragedia. Cuando Canio ha matado a Nedda y a Silvio delante del público, es de nuevo el Prólogo el que debe decir: La commedia è finita (La comedia ha terminado). Sin expresión, no en un modo espectacular, vaya. Pues lo que sucede a veces es que es el tenor que canta Canio quien de un modo dramático dice: La commedia è finita, y a veces peor, La commedia è finitaaaaaaa. Pues no, Leoncavallo no lo escribió así. Naturalmente que se puede hacer, pero también conviene saber que es lo que el autor quería. Tiene mucha más lógica que quien introduce la obra sea quien ponga punto final.
Dos ejemplos
Vamos a ver el final de Pagliacci como NO lo escribiera Leoncavallo. Es decir, es el tenor quien pronuncia las palabras finales. Veremos la producción del Metropolitan Opera House de 1978 con Plácido Domingo como Canio y Teresa Stratas como Nedda. Dirige James Levine.
Y ahora vermos al propio Riccardo Muti dirigiendo la ópera, que podremos ver completa y respetando las indicaciones del compositor. Producción de 1997 con: Placido Domingo, Svetla Vassileva, Juan Pons, Pietro Spagnoli, Francesco Piccoli.
